Yamiri Rodríguez Madrid
Ya llegó esa bonita época del año
en que a los políticos les sale lo amorosos: cargan y besan niños, ayudan a
cruzar las calles a las abuelitas, comen en puestos de la calle y se disfrazan
de jardineros, albañiles, barrenderos y pintores; todo esto porque quieren
nuestro voto en las próximas elecciones.
Esto viene a colación porque en
10 años que tiene viviendo en el mismo fraccionamiento de Coatepec, Eric
Cisneros Burgos, a duras penas y les dirigía el saludo a sus vecinos. Hoy, que
quiere ser candidato de Morena a la diputación federal, por primera vez los
invitó a participar del altar de muertos que él mismo mandó a poner a la
entrada.
No crea usted que es un altar rascuache.
No. El altar, que puede ser apreciado por todos los que circulen rumbo a Xico,
tiene una catrina con su turbante de afromexicana y calacas grandotas grandotas. Desde el sábado, el personal del exsecretario de Gobierno, se puso a
colocar macetas de cempasúchil y todo lo que hace falta.
Con mucha anticipación, el oriundo
de Otatitlán circuló la invitación a los vecinos para acudir el domingo, en
familia, a la inauguración, donde hubo hasta pinta-calaveritas para los
niños y pan y chocolate gratis para todos. Y es que en política no hay nada
más triste que perder que la casilla que te toca porque ahí vives, porque eso
es muestra de que ni los vecinos te quieren.
Pero, insisto, en 10 años no
había hecho absolutamente nada. Si de
verdad quiere quedar bien, debería de ir a tocarle la puerta a Nachito Luna
para que se ponga a trabajar en el Pueblo Mágico, que es una vergüenza con
tanto bache, basura y pésimos servicios.
Tanto repele Nachito a su antecesor Raymundo Andrade, protegido por
cierto de Cisneros Burgos, que ya está a punto de superarlo por gris y mal
alcalde.
En fin, que hay que estar muy
alertas de esos que se en esta época del año nos quieren cambiar el oro por
espejitos.
@YamiriRodriguez