Yamiri Rodríguez Madrid
Apenas en noviembre del año
pasado se celebraba el decreto que establecía el nuevo arancel para la
importación de azúcar a México, del 156% y, en un caso específico, de 210.44%,
aplicable al azúcar cruda, refinada, líquida, invertida, con aromatizantes o
colorantes, así como a jarabes con azúcar y productos con contenido muy alto de
azúcar. El ajuste era para
proteger la agroindustria nacional de la caña frente a la caída de precios
internacionales, corregir distorsiones del mercado, y frenar afectaciones por
sobre oferta interna, pero 9 meses después hay un ingenio que anuncia su cierre
en el estado, con lo que eso implica para cientos de familias que viven de
este.
Se trata del Ingenio San Pedro, ubicado
en la región de Los Tuxtlas, el cual argumentó que la continuidad de la fábrica
resultó económicamente inviable debido a las dinámicas del mercado y las
condiciones financieras del sector. El cese de actividades, a decir de los
propios trabajadores, impactará de manera directa a más de siete mil
productores que cultivan un promedio de 48 mil hectáreas de caña en ejidos de
Ángel R. Cabada, Lerdo de Tejada, Saltabarranca, Tlacotalpan, Santiago Tuxtla y
San Andrés Tuxtla y, de manera indirecta, hasta 30 mil personas.
Pero esta es una historia vieja
de los ingenios. En el 2005, por ejemplo, el gobierno federal expropió
dos ingenios veracruzanos. Debido al estado precario que
guardaban las finanzas del ingenio la Concepción, ubicado en el
municipio de Jilotepec, se esperaba que sucediera lo mismo, sin embargo y para
desgracia de quienes dependían de este, se tornó chatarra. Tan sólo en ese
año, la factoría enfrentaba un pasivo superior a los 270 millones de
pesos, además de que se le debían 17 millones de pesos al Fideicomiso
Comercializador (FICO), el cual aportó los recursos para hacer la zafra
anterior y no pudo recuperar su dinero. Tan grave era la situación, que en una
de sus últimas zafras que realizó La Concha generó un adeudo
por el orden de los 40 millones de pesos, propiciado por una controversia entre
los mismos productores quienes, al no ponerse de acuerdo, provocaron que las
más de 45 mil toneladas de caña que debieron molerse en La Concha fueran
canalizadas a Mahuiztlán y La Gloria.
En el ingenio La
Independencia en Martínez de la Torre, iniciaron un concurso mercantil
para evitar su quiebra y darle certidumbre al ingenio salvaguardando su
producción, Al final, terminó por cerrar. Los propios productores de San Pedro
recuerdan aún el cierre del ingenio San Francisco, en Lerdo de Tejeda, pues se
siente en los bolsillos.
Anualmente, se estima que 17 millones de toneladas de caña
son producidas en la entidad, es decir 41 por ciento del total nacional, el
cual es cercano a las 42 millones de toneladas; existen 150 mil productores, 18
mil obreros, 41 mil cortadores, 10 mil transportistas y 3 mil 200 empleados
administrativos: en total son dos millones de veracruzanos los que dependen, de
manera directa o indirecta, de la producción de la caña de azúcar.
Con el problema de San Pedro, el trabajo de decenas
de obreros, y de casi todo un pueblo, está en riesgo. Aunque el gobierno
estatal los ayude, ¿por cuánto tiempo podrán sostenerse?
@YamiriRodriguez