Yamiri Rodríguez Madrid
En julio de 2016, desapareció el Sistema de Agua y Saneamiento
Metropolitano (SAS) para ser sustituido por el MAS, el Grupo Metropolitano de
Agua y Saneamiento. Hace 10 años pues,
salieron de Guatemala para entrar en Guatepeor. En ese movimiento en el
que participaron los entonces presidentes municipal Ramón Poo Gil, de Veracruz;
Miguel Ángel Yunes Márquez, por Boca del Río y Luis Gerardo Pérez Pérez por
Medellín de Bravo, se autorizó también que Boca creara su propio sistema de
agua. No pierda de vista ese dato.
Si bien los
últimos años de operación del difunto SAS habían sido sumamente polémicos, Grupo
Mas no tiene nada que envidiarle, pues además del cúmulo de auditorías que trae
encima, cada vez que le mueven un tubo, se abre más la cloaca. Precisamente
esta semana, el Instituto
Metropolitano del Agua (IMA) le ordenó el retiro inmediato de una conexión
ilegal que desvía casi 4 millones de litros diarios del sistema de
abastecimiento de la ciudad de Veracruz hacia Boca del Río, al no acreditar la
autorización legal y afectar la distribución del servicio a los usuarios
porteños.
La regidora boqueña Marysol Reynier
incluso comentó públicamente que ante
el presunto huachicol de agua, había que
aclarar que no era el Ayuntamiento de Boca del Río el que se la vuela, sino la
empresa operadora del servicio de agua titular de la concesión en su municipio,
es decir, CABoca, opera por Acciona, la empresa española accionista
mayoritaria, junto con Grupo INTRA (empresa veracruzana) y que, de comprobarse,
debe pagar por esa agua, que ya debe ser un cuentón. Pidió también, que el
contrato de venta de agua debe hacerse público.
Tan sensible es el tema que la gobernadora Rocío Nahle, de manera
inmediata citó a las presidentas municipales Rosa María Hernández Espejo y
Maryjose Gamboa, de Boca del Río, para trabajar de manera coordinada y
garantizarles el vital líquido a ambos municipios, sin colores, como debe ser.
Ahí se acordó realizar una revisión profunda del
balance hídrico y del sistema operativo del vital líquido.
Lo cierto es
que Grupo Mas sigue caminando sobre la cuerda floja: su opacidad, un servicio
que presta sumamente cuestionado y lo que arrojen las auditorías, podrían
llevarlo por el mismo camino que su antecesor: la extinción por opaco y maleta.
@YamiriRodriguez