Yamiri Rodríguez Madrid
Las últimas estimaciones calculaban
que en Veracruz había cerca de mil 500 “medios”, y entrecomillo “medios” porque
no todos los que se hacen llamar así cumplen con esas características: los hay
serios, formales, que pagan impuestos y generan empleos; hay también los llamados
“católicos”, que publican cada que Dios quiere y hay pseudo reporteros que solo
extorsionan y calumnian, y así ha sido desde que existe la prensa.
A ese exorbitante número de
estaciones de radio, televisoras, periódicos, páginas de internet y fanpages,
hay que multiplicarle los reporteros que algunos de estos tienen, lo que muchas
veces complica las cosas. Hasta a los propios integrantes del gremio nos pasa
que ya no identificamos quién es quién o en qué medio trabaja, de ahí la
urgencia de un padrón, aunque muchos compañeros se nieguen a este.
No se trata de un fichaje, sino
de intentar tener un poco de orden: empezando por cuántos periodistas ejercemos
en el estado, quiénes están en qué medios, si alguien se dedica a algo más que
el periodismo y hasta quiénes son empíricos y quiénes son de formación, para avanzar
en la profesionalización, pero a veces ni los propios medios tienen esta
información de sus reporteros.
Esto viene a colación por Los
Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias, que
siguen en consulta ciudadana hasta el 21 de agosto. Aunque solo aplicará para
empresas de radio y televisión, se plantea que los propios medios de
comunicación son quienes deben de emitir un Código de Ética estableciendo cómo
garantizar que la información sea certificada y verificada, además de nombrar a
un defensor de audiencias y poner a disposición mecanismos de defensa.
Y es que la libertad de expresión
no debería significar libertinaje, mentir o difamar. Empieza desde el hecho de que muchas veces,
aunque por ley hay un derecho de réplica, éste no se respeta. Hay que reconocer
también que a veces hay excesos, se cruza la línea, hay difamaciones y manipulaciones, hay afectaciones a la sociedad
y a terceras personas y se pierde el profesionalismo y la ética. Y aunque eso corresponde
a cada uno de quienes estamos detrás de una pluma, un micrófono o una cámara,
como gremio es momento de analizar cómo estamos y hacia dónde vamos.
La gobernadora Rocío Nahle se ha
pronunciado al respecto al referir que el trabajo periodístico ayuda al
gobernante, porque cuando se hace un trabajo de investigación serio le ayudan,
y citó como ejemplo el caso reciente de Alto Lucero, en donde se obligó a
trabajadores a vender boletos de un baile. Y también externó que un periodista
es igual que un médico o un ingeniero, debe tener ética en su profesión: “Si
estamos mal, estamos mal, pero no es a través de amagos. Yo no trabajo así.
Siempre lo he dicho: el respeto es de ida y vuelta”.
Así, el padrón de medios en
Veracruz estará en la cancha de los propios comunicadores. Eso es, sin duda, una
oportunidad para dar un poco de orden al propio gremio.
@YamiriRodriguez