Yamiri Rodríguez Madrid
Decía un profesor de la
universidad, sacado de su anecdotario profesional, pero a veces de su
motivación personal: “El día que a alguien no le hagas el favor mil uno, ese
día eres un mal amigo”. Esto viene a
colación porque comienzan a cobrar fuerza las versiones que, al volver a ocupar
su escaño en el Senado de la República, Claudia Tello Espinosa, regresó más que
filosa, destilando veneno, y siendo totalmente desleal contra su benefactora
política, Rocío Nahle García.
Lo que no cuadra, de ser cierto,
como lo lanzó el medio La silla Rota “Claudia Tello, senadora por Veracruz y ex
secretaria de Educación, se había victimizado en la cámara alta al acusar malos
tratos de la gobernadora Rocío Nahle. Este discurso, aseguran le habría sumado
puntos para que este martes fuera designada secretaria de la Mesa directiva del
Senado…”, es que la legisladora tire cizaña –de ser real- cuando tiene mucha
cola que le pisen.
Y no precisamente por hechos
cometidos por ella, pero si por opacidad y complicidad de quienes saquearon
recursos millonarios en la SEV durante su gestión. Personajes cercanos a ella e
incluso su pareja, el multicitado Elías Calixto Armas.
Si a Tello no le entra la cordura
política, la consecuencia sería muy simple: se estaría dando un tiro en el pie.
Ella simuló denunciar manos manejos en la Fundación para la Educación Salud y
Recuperación del Medio Ambiente, en diciembre del 2025, por desvíos millonarios
a través de cuotas pagadas por los estudiantes. En enero, el Congreso aprobó la
reforma a la ley con la que la institución pasó formalmente a ser controlada
por el Estado y, en enero de este año, varios funcionarios fueron detenidos. Ex
directores y administradores, incluido el entonces rector de la Universidad
Popular Autónoma de Veracruz (UPAV).
“La UPAV le pagaba antes a través
de fundaciones, ni siquiera tenían contrato los trabajadores. Les pagaban a
través de mecanismos fraudulentos, donde terciaban el pago". La suma
desviada se estima en 280 millones.
Pero a todo esto hubo un cerebro
financiero sobre el que ya le están pisando los talones y a punto de llevarlo a
la barandilla, se trata del entonces más cercano colaborador de Tello Espinosa,
y por supuesto su pareja sentimental, Calixto Armas.
Mal estaría haciendo la exfuncionaria
en hablar del estado donde fue funcionaria, al que representa en la cámara alta
del país, y de la jefa política que le dio la oportunidad de servir a Veracruz
en un cargo que, a todas luces, le quedó grande.
Lejos de conciliar como lo exige
el mismo puesto que tuvo, se dedicó a polarizar la relación con los sindicatos
de forma negativa, y nunca se desprendió del cordón umbilical de otro traidor
de la gobernadora Nahle, el senador Manuel, Huerta, quien con el canto de las
sirenas la fue induciendo a encaminarse de nuevo al Senado y dejar el cargo
conferido por la mandataria en un mejor acto de confianza pura, dándole el
lugar más asediado por un colaborador en le administración estatal.
El acabose de Tello fue no solo
ya estar traicionando la confianza de quien gobierna en Veracruz al permitir o
participar en el saqueo millonario de la UPAV, sino en fraguar una cofradía con
el frustrado y nacido para perder, Manuel Huerta. Aseguran que en algunas
ocasiones se reunieron para ello en un hotel del corazón de la ciudad de México
y despotricar de Veracruz.
Y por si todo lo anterior no
bastara, un dato más de deslealtad fue cuando la Gobernadora le pidió que
corriera a otro corrupto, su coordinador de asesores, Martin Rivera, y sí, lo
hizo. Pero solo quiso verle la cara a la mandataria, al recontratar al hijo de
éste como asesor, con un sueldo similar de casi 50 mil pesos mensuales.
Así, Claudia Tello se estaría
dando un balazo en el pie pues, si sigue hablando no mal de la Gobernadora,
sino de Veracruz y de la 4T que es gracias a quien ha conseguido las posiciones
que ostenta en su curriculum, hoy pisoteado por el amor y lo oscuro de ambos.
@YamiriRodriguez