Yamiri Rodríguez Madrid
Tequio, proviene
del náhuatl tequitl, que significa trabajo o
tributo. Con la llegada de Morena al gobierno en 2018, lo establecieron como
trabajo comunitario por parte de los funcionarios y, en Xalapa, la presidenta
municipal Daniela Griego Ceballos lo ha establecido como uno de los sellos distintivos
de su administración. Este fin de semana, como lo ha hecho desde hace casi seis
meses, las 36 direcciones y coordinaciones del Ayuntamiento, fueron a hacer faena
en la Laguna de El Castillo, acompañados en esta ocasión por elementos del Ejército
Mexicano.
Como en casi todos
los tequios, se recogieron kilos de basura, se barrieron calles y banquetas, se
realizó poda y chapeo, pintura de guarniciones, la rehabilitación del kiosco
del parque y siembra de plantas de ornato. Pudieran parecer acciones simples,
pero, de entrada, con la del sábado se benefician a casi 18 mil 500 personas que
viven en esa zona de la capital veracruzana. En total, desde que empezó con
estas acciones Daniela Griego, se han beneficiado a cerca de 80 mil personas.
Pero algo en lo
que ha sido enfática Daniela Griego es que los tequios son una estrategia de
participación social que promueve el cuidado colectivo de los espacios públicos
y fortalece los vínculos entre vecinos, vecinas, autoridades y organizaciones
civiles. Y es un proceso que está funcionando como un reloj suizo. Las y los
ciudadanos acuden al Día del Pueblo -también aplica en redes sociales-, y ahí
plantean sus solicitudes para intervenir áreas verdes, centros comunitarios,
calles, avenidas o espacios recreativos.
Una vez que
vecinos y funcionarios municipales le echan montón, viene otra parte vital que
corresponde al ciudadano: el cuidar y mantener en condiciones ese espacio. ¿Cómo? Sí barremos todos los días el frente
de la casa. Si ponemos la basura en los botes, si no se rayonean las paredes
recién pintadas, si no se vandalizan los quioscos, los centros comunitarios.
Pero a veces hacemos todo lo contrario.
Por ejemplo, la basura que sacaron de la Laguna de El Castillo no llegó
sola al cuerpo de agua; la arrojó quien pasa por ahí.
Así, por simples que parezcan los tequios,
no solo dignifican y hermosean a Xalapa, sino que promueven que los habitantes
se involucren en el cuidado de la ciudad y, sobre todo, arraiga el sentido de
pertenencia a la comunidad.
@YamiriRodríguez