Yamiri Rodríguez Madrid
Tras el anuncio
de la gobernadora Rocío Nahle García de rescatar el Centro Histórico del Puerto
de Veracruz, el Ayuntamiento está haciendo su chamba a la par para darle una
nueva mística a ese punto del municipio, a su gente y a su actividad económica.
Ejemplo de lo anterior es que, por instrucciones de la presidenta municipal,
Rosa María Hernández Espejo, este viernes comienza un censo entre locatarios y
comerciantes a fin de, en primer término, actualizar la información económica
y, segundo, avanzar en su reactivación.
El Centro
Histórico de Veracruz tiene una importancia económica enorme porque funciona
como un punto de concentración de turismo, comercio, servicios, cultura e
identidad urbana para toda la zona conurbada del puerto. Su relevancia no sólo
es histórica o simbólica: genera actividad económica diaria y atrae inversión
privada y pública. Más allá de las múltiples plazas distribuidas en el
municipio, bancos, oficinas, restaurantes y cafés simbólicos, mercados,
despachos, notarías y pequeños negocios familiares son las válvulas del
corazón.
Por eso, la
presidenta municipal Rosa María Hernández Espejo ha explicado que brigadas
municipales, perfectamente bien identificadas, van a recorrer el polígono
histórico para integrar un diagnóstico real del sector comercial que contribuya
a mejorar las condiciones de desarrollo en la ciudad de Veracruz; todo esto
dentro del plan integral de rescate del Centro Histórico, orientado a mejorar
la imagen urbana, fortalecer la competitividad y generar condiciones más
favorables para la inversión y el empleo.
El trabajo
conjunto que realizan la gobernadora Rocío Nahle y la presidenta municipal Rosa
María Hernández Espejo con el rescate y reactivación del Centro Histórico
porteño elevará el valor inmobiliario y atraerá inversiones en hoteles
boutique, más restaurantes y espacios culturales con la recuperación edificios
antiguos y la activación de zonas que estaban deterioradas; esto traerá también
más eventos culturales y actividades públicas que generarán una mayor derrama
económica y fortalecen el sentido de pertenencia y orgullo por el Puerto.
Porque cuando
un centro histórico se deja en el olvido, tal y como lo hicieron varias
administraciones municipales del Puerto, también cae el turismo, disminuye la
inversión y se afecta la percepción de seguridad y competitividad de la ciudad.
Los olores a orines que permeaban, los inmuebles cayéndose a pedazos y el
desinterés, afortunadamente quedarán atrás y eso impactará también en los
bolsillos de los comerciantes del centro. Pian pianito se va avanzando.
@YamiriRodriguez