Yamiri Rodríguez Madrid
Reza el dicho
que cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pongas las tuyas a remojar y
eso aplica ahora que los contagios de sarampión se están extendiendo por todo
el país. Si bien Veracruz no está en
semáforo rojo, es momento no solo de aplicar filtros sanitarios para evitar una
epidemia, sino que nosotros, como ciudadanos, debemos atender los llamados de
la autoridad, de lo contrario, ninguna estrategia funcionará.
En el boletín
epidemiológico de la Secretaría de Salud, en 2025 se reportaron 261 probables
contagios en el estado, ningún caso confirmado y sin ningún deceso. Para este
año, al corte del 10 de febrero, la dependencia federal informa 167 probables
casos -ya más del 50 por ciento de los que analizaron en 12 meses-, 21 de ellos
confirmados, lo que nos ubica en la posición número 20 a nivel nacional.
A nivel nacional, el informe señala que hasta la fecha se han confirmado
9 mil 74 casos de sarampión en México durante el periodo 2025-2026. Hay estados
donde la gravedad ya escaló al punto de suspender clases o volver a implementar
el cubreboca, como ha sucedido en Jalisco y Chihuahua.
Muchos dirán que 21 casos en un estado donde vivimos más de 8 millones
de personas es nada, pero debemos evitar a toda costa que tornemos a un
semáforo amarillo o rojo, en el que el sarampión se nos convierta en una
epidemia que cueste vidas. Si bien es obligación de las autoridades vacunar y
hacer campañas de difusión -cosa que sí se está haciendo y a la que se han
sumado incluso los municipios con módulos de vacunación-, es obligación de los
ciudadanos acudir a vacunarnos, aplicarnos un refuerzo, evitar llevar a los
niños a las escuelas o lugares públicos si sospechamos que pueden tener la
enfermedad.
De manera preventiva, desde el pasado el 24 de enero hay en Veracruz más
de 250 mil dosis, en 733 módulos de atención y brigadas activas en 813 centros
de salud y 60 hospitales. En Coatepec, en el Deportivo
Adolfo López Mateos la gente se puede ir a vacunar, mientras que en el Puerto
de Veracruz, en el edificio Trigueros, hay un módulo permanente de vacunación
gratuita; es decir, no hay pretextos para no vacunarse.
Desafortunadamente muchos minimizan la vacunación, se niegan porque hay
un movimiento antivacunas, pero hoy estamos pagando las consecuencias. Estamos
a tiempo para evitar que el sarampión se vuelva un problema en Veracruz.
@YamiriRodríguez