Yamiri Rodríguez
Madrid
Este martes, en
la Plaza Lerdo, Don Onésimo González González se manifestó para exigir celeridad
en las investigaciones para localizar a su hijo Cristian Iván, quien hace
cuatro años tomó un taxi en Xalapa para ir a comprar piezas al Puerto y nunca más
han vuelto a saber de él. Este caso es uno más del calvario que viven más de 390
mil familias en México.
Lo anterior
viene a colación porque fue nota nacional, precisamente este martes, el hecho
de que las desapariciones en el país han aumentado en más del 200 por
ciento. Es un drama social que pareciera
no tener fin. Los datos oficiales de la Comisión Nacional de Búsqueda,
dependiente de la Secretaría de Gobernación, arrojan que tan solo en Veracruz
hay, al día de hoy, 7 mil 112 personas desaparecidas y no localizadas, como Cristian
Iván y muchas otras más personas, la mayoría de ellos hombres.
Los mismos
datos oficiales, que se remontan a 1952, indican que 1015 personas han sido
localizados después de un tiempo, pero sin vida y, destaca también el número de
registros iniciados y actualizados por la Fiscalía Estatal y por la Comisión
Local de Búsqueda. Si bien en ambos
espacios hubo cambio de titularidad recientemente, con la llegada de Lisbeth Jiménez
Aguirre y Lutgarda Madrigal Valdez, tienen que meter el acelerador porque para
estas familias cada hora es como si fueran días y los días son el equivalente a
meses. Son 6604 los folios actualizados en el Sistema Único del RNPDNO y solo 13 los
actualizados en lo que llaman Carga Masiva, tan solo por parte de la FGE; en la
Comisión los números son mucho menores. Hay otros 416 folios de desaparecidos
veracruzanos que han sido cargados directamente al portal.
Y no, no se
trata de folios, de trámites; se trata de atender, con empatía, un tema que año
con año se ha tornado más complejo.
Victoria Delgadillo, una de las madres buscadoras veracruzana, que no
cesa desde 2011 en su intento por dar con su hija, bien ha dicho que aunque
pase el tiempo, ellas y ellos seguirán buscando, pues tienen el derecho a ser
buscados y sus familias, sus seres queridos, el derecho a saber dónde
están. Con empatía, voluntad y
presupuesto, se podría ayudar.
@YamiriRodríguez
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