Yamiri Rodríguez Madrid
El derrame de
hidrocarburo en costas veracruzanas no se ha detenido. Si bien la primera aparición fue en Pajapan,
hasta este lunes se reportaba la presencia de chapopote en playas de La Mancha,
en el municipio de Actopan y hasta en Nautla. Para los prestadores de servicio
es un golpe seco y directo al bolsillo, pues este viernes inician las
vacaciones de Semana Santa.
Para los
pescadores será un año sumamente complicado por el impacto que tiene en las
especies, pero para el medio ambiente, es un costo irreparable.
Para bien o
para mal, la historia de nuestro estado ha estado estrechamente ligada a la
actividad petrolera, con todo lo que eso conlleva. Los desastres ambientales
han estado a la orden del día, con costos, insisto, muy altos para la sociedad
y para el entorno. Para muestra, todos los incidentes ocurridos en los últimos
26 años, de los cuales ya hemos hecho un recuento hace apenas unos días.
El Partido
Verde salió este lunes a exigir el
esclarecimiento de los hechos y el deslinde de responsabilidades, así como un
programa de apoyo emergente para las personas afectadas, especialmente
pescadores, cooperativas pesqueras, comerciantes y prestadores de servicios
turísticos.
Pero este desastre ambiental les está pegando también a las comunidades
indígenas del sur de Veracruz, las cuales han sido prácticamente
invisibilizadas en este desastre ambiental y reclaman también ser indemnizadas.
¿Y las especies que todos los días están muriendo? Duele ver las imágenes de
las aves manchadas, de las tortugas que aparecen muertas, del manatí que corrió
con la misma suerte este fin de semana. No se les puede volver a la vida, no
tienen precio.
Apenas el 5 de diciembre, por otro incidente, la
Procuraduría Estatal de Protección al Medio Ambiente (PMA) realizó
acercamientos a las instalaciones del Complejo Petroquímico Cangrejera de
Petróleos Mexicanos y en la planta de Braskem-Idesa, exhortándolas al estricto
cumplimiento de la normativa ambiental federal. Dichas inspecciones en zonas
industriales y recorridos casa por casa en las comunidades de Mundo Nuevo
(Coatzacoalcos) y El Chapo (Ixhuatlán del Sureste), obedecieron a la
preocupación ciudadana por las condiciones ambientales.
A casi dos semanas de la tragedia, no hay una sola postura ni de la
Agencia de Seguridad, ni de la Secretaría de Energía, ni de la de Medio Ambiente,
ni de PROFEPA ni CONAGUA, todas estas, instancias competentes para determinar
las acciones correspondientes. Ni sus delegados federales han puesto un pie en
las zonas de desastre.
Las y los veracruzanos no debemos ni podemos acostumbrarnos a vivir en
medio de los desastres ambientales. Urge se presente un plan bien estructurado
de contención y remediación, antes de seguir dándole en la torre a nuestros
mares, a nuestras especies, a lo que nos da de comer.
@YamiriRodriguez
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