Yamiri Rodríguez Madrid
Los que andan como avestruces,
con la cabeza enterrada, son los de Movimiento Ciudadano, luego de que se diera
a conocer la detención de cuatro policías municipales en Ixhuatlán del Sureste,
entre ellos su comandante, Ismael N, por su presunta participación en la
privación de la libertad de la reportera Roxana Berenice Guzmán Ramírez. El
detalle es que dicho municipio es
gobernado por Raúl González Martínez, precisamente de MC.
Tanto su dirigente, el expriista
Luis Carbonell de la Hoz, como su diputado federal, Sergio Gil Rullán,
acostumbran a hacer de todo alharaca; piden investigaciones, graban videos,
mandan comunicados, lanzan posicionamientos, pero en esta ocasión, que el tema está
en su cancha, hacen mutis, se hacen como que la virgen les habla. No hay show
en San Lázaro con cubetas porque saben que están en una crisis.
Y no, no lo harán, porque tanto
en Ixhuatlán del Sureste, como en Nanchital -de donde fue sustraída Guzmán
Ramírez-, tiene el partido naranja una profunda crisis, que hacen suponer
vínculos muy profundos con la delincuencia organizada y que, de comprobarse,
los dejarían como protectores de delincuentes. Mientras tanto, las
investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR), avanzan.
Reza el dicho que es malo escupir
para arriba y eso Gil Rullán y Carbonell ya lo comprobaron. Se llenaron la boca
cuando ocurrió el derrame en el sur al decir que los gobernantes debieron estar
enterados de lo que sucedía, empezando por la primera autoridad. En este
lamentable caso aplica lo mismo: ¿o es que el presidente municipal de
Movimiento Ciudadano no sabía lo que hacía su jefe de policía y la tropa? Nadie
se los impuso, el alcalde fue quien lo designó hace medio año. Por cierto, el
hoy presidente de Ixhuatlán del Sureste fue director de obras en Acayucan
durante dos administraciones y arrastra observaciones, hasta hoy, por presunto
daño patrimonial. Eso lo sabía perfectamente la dirigencia al postularlo, ¿o
acaso para eso no investigan?
Habrá que ver si los emecistas salen a decir “esta boca es
mía” o siguen apostando a que a su crisis se la lleve el viento. Los días
pasan; señal de que no tienen argumentos de defensa para dar la cara. Así, de
pronto, se les quitó lo “gallitos”.
@YamiriRodriguez
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