jueves, 12 de diciembre de 2013

Pandillerismo en Xalapa, un problema de todos

Por Yamiri Rodríguez Madrid.
 
Al 2009, según datos de las autoridades municipales,  operaban en la capital veracruzana  27 pandillas, la gran mayoría de estas juveniles.  Pero, al 2011, el número se había incrementado a 68 y tan sólo un año después, eran 87.
Entre las principales bandas juveniles se encuentran Los sayayines, Los pelones, Los Muñecos, Los Sureños 13, Los 5 puntos, Latín King, 18 Street  y los MS13 así como Los Planta Zapata,  Los Camino, Los Lima, Los Dique y El Cuadro, cada uno con un radio de acción muy definido, prácticamente en 30 por ciento de las casi 500 colonias de la ciudad.
Ahí están como ejemplo la Carolino Anaya, Francisco Villa, Emiliano Zapata, Reserva Territorial, Xalapa 2000, Margarita Maza de Juárez, El Sumidero y la Revolución así como Jardines de Xalapa, Arboledas de Xalapa, El Tanque, Circuito Tajín y hasta el Índeco Ánimas.
El alcoholismo y la drogadicción así como delitos como el carterismo, el robo a casa habitación y hasta las agresiones sexuales, vienen de la mano.
Ejemplos de la violencia perpetrada por las pandillas, con víctimas mortales, los hay muchos en este año en la ciudad: tan sólo el pasado mes de mayo, los medios de comunicación documentaron una batalla campal entre dos pandillas en la colonia El Tanque, en donde un joven de 18 años perdió la vida a consecuencia de las puñaladas que le propinaron.
De ahí que ha llamado la atención de los propios encargados de la seguridad, de sociólogos y ciudadanos,  los procesos de iniciación a las mismas, cuando jóvenes, hombres y mujeres, de entre 9 y 17 años, recibían sendas golpizas, para probar su fortaleza, valentía y lealtad, o acceden a tener relaciones sexuales con el líder, a fin de ser aceptados.
Igual de preocupante resulta la criptografía que los identifica y que aparece pintada en paredes y frente a escuelas como, por ejemplo, las secundarias generales número 1, 2, 3 y 4, así como la Escuela Secundaria Técnica Número 3, de esta ciudad, pues en la gran mayoría son advertencias a la comisión de un delito.
A fin de erradicar el problema, autoridades estatales y municipales han implementado una serie de acciones, entre estas el ejercer 10 por ciento,  de los  20 millones de pesos del Subsidio para la Seguridad Pública Municipal (Subsemun), para la implementación de talleres y acciones preventivas en las colonias.
Pero el Programa de Rescate de Espacios Públicos ha sido pieza fundamental en esta misión, pues una queja añeja era que las deterioradas canchas deportivas eran punto de reunión de las pandillas: hoy se ha logrado revertir su presencia con la instalación de gimnasios al aire libre y con canchas multipropósitos.
Tan sólo el año pasado, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), atendió 14 de colonias, como parte de dicho programa, pintando bardas, rescatando parques, reparando juegos infantiles y canchas deportivas.
Y es que la propia Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), ha señalado que el contribuir a mejorar la calidad de vida y la seguridad ciudadana, preferentemente de la población en condición de marginación, mediante el rescate de espacios públicos en las ciudades y zonas metropolitanas, debe ser prioridad.
El rescatar espacios públicos a nivel nacional con deterioro, abandono e inseguridad, en ciudades y localidades urbanas integradas en zonas metropolitanas, para el uso y disfrute de la comunidad y, con ello, propiciar la sana convivencia debe ser la meta de las próximas administraciones municipales.  Ojalá que no se afloje el paso…
 
@YamiriRodríguez

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La agenda verde de México

 
 
Por Yamiri Rodríguez Madrid
 
En los últimos 20 años, en nuestro país surgió una necesidad incesante de firmar acuerdos ambientales: tan sólo de 1990 al 2003, se adoptaron poco más de 160 acuerdos, lo que suma cerca de 500 de carácter internacional.
Por ejemplo, algunos de los acuerdos más importantes firmados por la nación azteca, han sido el Protocolo de Montreal, de Kioto o el Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos.  Así, tenemos una agenda verde, una agenda gris y otras sin categoría, aunque lo cierto es que el groso de la población las desconoce.
Pese a todas las firmas, la capital del país sigue siendo una de las más contaminadas en la tierra sin que se tomen verdaderas políticas en la materia. Ejemplo de lo anterior es que hace unos años, el gobierno del Distrito Federal tuvo que ampliar el programa Hoy No Circula hasta los días sábado, esto debido a los altos grados de contaminación que se han alcanzado.  En contra parte, poco se dice que se compran más vehículos para poder tener la facilidad de desplazarse, lo cual termina siendo un ciclo vicioso o que de los resultados de las inspecciones a toda la industria prácticamente son desconocidos para la mayoría de nosotros.
Veracruz es otro claro indicativo de lo anterior en su relación con Petróleos Mexicanos (Pemex): cientos de ductos de la paraestatal atraviesan la entidad, y Pemex, que es una de las factorías más importantes no sólo a nivel latinoamericano, sino mundial, asegura contar con las certificaciones ambientales más importantes y recientes.
Tal pareciera que el tema ambiental en México es meramente política en papel y no una preocupación concreta: sólo basta hacer una revisión constante a la prensa para darse cuenta que son diarias las noticias de mortandad de peces, tráficos de especies, ríos contaminados con amoniaco u otras sustancias, confinamiento ilegal de askareles, tala inmoderada de nuestros bosques y muchos otros ejemplos que se podría aquí enumerar.
Veamos a los de enfrente: de acuerdo con analistas políticos como Fabían Bosoer, catedrático de la Universidad de Buenos Aires, el talón de Aquiles del Mercosur fue precisamente el tema ambiental: el delgado hilo que pudo hacer quebrar el acuerdo comercial.
A fin de atraer inversiones, Argentina y Uruguay dejaron asentarse en sus fronteras a empresas celulosas finlandesas; años después la factura ambiental comienza a cobrarse.   Ambas naciones latinas se echan la bolita sobre de quién es la responsabilidad de atender la contaminación que se está generando. Para México no hay mucha diferencia.
Nuestros problemas ambientales pueden ser la clave para muchas de nuestras transacciones ante el mundo, son parte de la imagen del país que queremos proyectar.  Sólo basta recordar que aquellos estados que se erigen como los más modernos son los más limpios pero también los más severos en la aplicación de las leyes en la materia, por lo menos la gran mayoría (Estados Unidos no).
Los países llamados tercermundistas son caracterizados -además de su inestabilidad política-, por la falta de cuidado en sus recursos naturales, sus altos grados de contaminación y sobre todo, por sus fallidas políticas ambientales.
Ojala, que ahora que el Plan Nacional de Desarrollo ha sido presentado, esto no quede en letra muerta: ¿De qué nos sirve entonces tanto acuerdo y tratado si al final estos no se hacen respetar?
 
Twitter: @yamirirodriguez

martes, 10 de diciembre de 2013

Ciudades en orden

Por Yamiri Rodríguez Madrid
 
En días pasados, el titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), decía que las ciudades deben ser espacios donde vivir y no simplemente donde estar: nada más que cierto.
A nivel federal, el INFONAVIT y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) firmaron un convenio de colaboración para el funcionamiento del Centro de Investigación de Vivienda y Desarrollo Urbano Sustentable.
¿Qué nos traerá esto?   Hoy basta con tornar la vista para ver los complejos habitacionales que, además de ser planchas de cemento, son un verdadero monumento al tinaco.  La urgente demanda de vivienda ha obligado a la gente a irse a vivir hasta la conchinchilla, sin servicios ni accesos seguros.
La carencia de reservas territoriales en todo el país también ha hecho que el desarrollo inmobiliario comience a resurgir de manera vertical.  Lo que antaño fue la orilla de una ciudad, hoy tiene su corazón propio, con supermercado, cine, plaza y todos los servicios, sin necesidad de trasladarse hasta el “centro” de su ciudad.  A final de cuentas resulta más barato comprar o rentar en un lugar alejado, esa es la visión de muchos, y del bolsillo, claro está.
De ahí que tomen más fuerza las declaraciones de Jorge Carlos Ramírez Marín, en el sentido de que no podemos seguir pensando en corto con respecto a las ciudades, tenemos que pensar en los ciudadanos de un siglo, en los ciudadanos de siempre.
La antítesis de lo anterior lo vivimos a diario en Xalapa.  Una ciudad con calles estrechas y pronunciadas, como Bravo o Azueta, no pueden soportar la carga de ser  la ciudad per capita con mayor número de vehículos, después del Distrito Federal.
Pero además, en las últimas décadas, muchos de los desarrolladores de vivienda lo han hecho sin planeación y peor aún, a muchos se les da el practicar la arquitectura empírica, haciendo 4 o 5 casitas, en un terreno barato y sin servicios, aunque luego quienes compran o arrendan tienen que pagar las consecuencias.
La misma Sedatu ha puesto de manifiesto que la Política Nacional de Vivienda está basada en cuatro ejes fundamentales: una estrecha coordinación entre los organismos encargados del tema; tener el desarrollo urbano como una prioridad y no contribuir al desorden urbano con el financiamiento del Gobierno de la República; reducir el rezago de vivienda, y proporcionar vivienda digna para todos los mexicanos.
Ojalá que hoy que nos encontramos ya prácticamente en la recta final de las campañas, los candidatos a presidentes municipales presenten sus propuestas para tener un crecimiento ordenado en nuestras ciudades en los próximos 4 años: hay que dignificar nuestras ciudadaes.
 
Twitter: @YamiriRodriguez