jueves, 22 de mayo de 2014

Fritangas y negocios verdes

Por Yamiri Rodríguez Madrid
 
El pasado 17 de mayo fue el Día Internacional del Reciclaje.  Seguramente usted como yo, y muchos otros más, olvidamos separar la basura, usamos una botella de agua desechable o no reutilizamos la bolsa de plástico que nos dan en el supermercado.
Datos de la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema) indican que al reciclar una tonelada de papel o cartón se evita cortar 15 árboles o disponer de 2 m3 de espacio en el relleno sanitario por mencionarle un par de beneficios.
Al hacer lo propio con cada tonelada de residuos electrónicos, se dejan de usar 12 toneladas de combustibles fósiles, además que se dejan de utilizar 66 m3 de agua; eso sin mencionar que una tonelada de teléfonos celulares, sin batería, puede contener 3.5 kilos de plata, 340 gramos de oro, 140 gramos de paladio y 130 gramos de cobre.
Sin embargo, nuestro estado está siendo ejemplo en el sureste del surgimiento de empresas verdes, es decir de negocios cuyos ingresos dependen del reciclaje. 
En 2011, la mencionada dependencia estatal inició la campaña La Energía de la Gente, para recolectar el aceite comestible usado de restaurantes y fondas y es que este insumo, indispensable en todas las cocinas, es un alto contaminante de los cuerpos de agua: cada litro de aceite de cocina afecta mil litros del vital líquido.
Esto a su vez, multiplicado por cada hogar que tira el aceite quemado por la pichancha, provoca una mayor demanda de plantas de tratamiento de aguas residuales y un costo excesivo en tratar de separarlo.
De ahí que se signara el acuerdo con la empresa Biofuels de México, la cual se encarga de acopiar el aceite en Xalapa, Veracruz y Boca del Río: 5 mil litros al mes.  Estos son utilizados para la elaboración de biodiesel, mismos que son comercializados principalmente para combustible de camiones. Al utilizar este combustible ecológico le ahorramos al planeta 80 por ciento de la emisión de bióxido de carbono., es decir, cada taco dorado puede hacer la diferencia.
Hoy, afortunadamente, a la iniciativa se han sumado los ayuntamientos con la instalación de centros de acopio en Lerdo de Tejada, Coatepec, Nanchital, Tierra  Blanca, Córdoba, Alvarado y Banderilla, pero también lo han hecho los institutos tecnológicos en Martínez de la Torre, San Andrés Tuxtla, Acayucan y Papantla.
Pero en marzo de este año, a iniciativa de jóvenes que cursan en su mayoría la preparatoria, la asociación civil Somos Más Decididos, comenzó también a acopiar el aceite comestible usado en dos municipios de la Cuenca del Papaloapan: Tlacotalpan y Carlos A. Carrillo.
Con este los jóvenes están elaborando jabones líquidos para lavar trastes, mismos que  comercializan para recaudar fondos para las escuelas participantes.
Más allá de su comercialización la idea es dar un buen uso al aceite, así que la próxima vez que se coma una garnacha rebosante de aceite piense si el sobrante se fue directo al drenaje o contribuyó a la generación de negocios verdes…
@YamiriRodríguez

lunes, 19 de mayo de 2014

Crónicas xalapeñas

Por Yamiri Rodríguez Madrid
 
No conoceríamos la historia de México de no ser por los cronistas: Vasco Vázquez de Quiroga y Alonso de la Cárcel, quien fuera el primer Obispo de Michoacán, Fray Bartolomé de las Casas, obispo de Chiapas, Fray Toribio de Benavente, Francisco de Vitoria, Bernal Díaz del Castillo, Bernardino de Sahagún, Alonso Gutiérrez, mejor conocido como Fray Alonso de la Vera Cruz o Hernando de Alvarado de Tezozómoc, por mencionarles sólo algunos.
Después de los españoles, vinieron a narrar los hechos que forjaron este país Carlos María Bustamante, Manuel Payno, Guillermo Prieto, Casimiro Castro, Ignacio Manuel Altamirano, Salvador Novo, Carlos Monsivais y José Emilio Pacheco.
Y es que el papel del cronista hoy en día sigue siendo fundamental no únicamente para rescatar nuestro pasado, sino también para describirnos a las generaciones futuras.
En la capital veracruzana, una ciudad rica en historia con 700 años de asentamiento, el cronista ha sido indispensable.  El doctor Gustavo Rodríguez Sainz ha sido una de las figuras más emblemáticas a partir de que se reconoció la institucionalidad de la crónica en el país, por allá de la década de los 30´s en el siglo pasado.
El médico de profesión, avecindado en la calle Úrsulo Galván, en pleno centro de la ciudad, fue el primero en realizar una colección de yugos y piedras prehispánicas, hoy exhibidas en el Museo de Antropología de Xalapa.  Pero fue también autor de un importante número de libros, entre estos La llegada de Hernán Cortés a Xalapa.
Posteriormente, el cargo de cronista de la capital veracruzana lo ocupó el misanteco David Ramírez Lavoignet, autor también de múltiples libros, entre estos Tlapacoyan.
Años después fue nombrado en el cargo –algunos dicen que con un sesgo político-, Don Rubén Pabello Acosta, quien durante muchos años publicó, religiosamente, en el periódico Vespertino, una fotografía del Xalapa antiguo, un rescate significativo de la historia de ciudad. Tras su muerte, el cargo quedó acéfalo.
Durante la administración del presidente municipal Reynaldo Escobar Pérez se formó el Consejo de la Crónica, impulsado por el entonces regidor Eduardo Pérez Roque, y que dio a luz 9 publicaciones ejemplares.
Ya para la administración de David Velasco Chedraui, el abogado José Zaydén Domínguez fue nombrado el Cronista de la Ciudad, esto porque la ley obligaba a los municipios nombrar a esta figura en su organigrama.
Durante la gestión de Elizabeth Morales García, el polémico personaje subsiste, aunque la alcaldesa volvió a instaurar el Consejo de la Crónica, mismo que su sucesor había desaparecido de un plumazo.
Y aunque hoy Zaydén se mantiene en el cargo, hay quienes dicen que son pocas las semanas que lo ostentará pues, además de que la administración municipal ratificó al Consejo sin la presencia de Zaydén, las quejas por desvaríos y groserías son múltiples.
El doctorado Honoris Causa por el IVES –que por cierto recibió en los tiempos en que su dueño y rector, Carlos Luna Escudero quería ser alcalde y andaba en negociaciones con los masones-, poco trabajo ha demostrado en los últimos años, además de que  lo que más indignación ha causado entre los académicos, es que ha cambiado la historia de la ciudad y descalifica a todo aquel que lo señala.
Por el bien de la historia de la ciudad sería el momento preciso de nombrar otro cronista, uno que nos cuente la verdad.
@YamiriRodriguez

jueves, 15 de mayo de 2014

Centros históricos, baluartes de la historia de Veracruz

Por Yamiri  Rodríguez Madrid
 
En la gran mayoría de los  países latinoamericanos, se ha dado el nombramiento de Patrimonio Histórico a muchos de los centros históricos de capitales y otras ciudades, verdaderos baluartes culturales y, por ende, atractivos turísticos de nacionales y extranjeros.
México es el país con más número de ciudades cuyo corazón alberga verdaderas joyas de la arquitectura además de su valor histórico: el imponente centro histórico de la capital del país, los de Oaxaca, Puebla, Guanajuato, Morelia, Zacatecas, Querétaro, Campeche y, aunque no es capital, Tlacotalpan en Veracruz.
Le sigue Brasil con Ouro Petro, Olinda, Salvador Bahía, Brasila, Sáo Luis, Diamantina y Brasilia.  Ahí están las ciudades de Potosí y Sucre en Bolivia; el distrito histórico de Panamá; Santo Domingo en República Dominicana o Colonia de Sacramento en Uruguay.
Igual de bellos e importantes son los corazones citadinos de Cusco, Lima y Arequipa en Perú; Quito y Santa Ana de los Ríos de Cuenca en Ecuador; Antigua en Guatemala; La Habana y Trinidad y el Valle de los Ingenios en Cuba; Cartagena de Indias y Santa Cruz de Mompox en Colombia y Coro y Caracas en Venezuela.
Sin embargo, en cada uno de los países hay muchas otras ciudades que guardan un verdadero tesoro entre sus calles y callejones, como son el Puerto de Veracruz, Córdoba y Xalapa. En estas tres ciudades se fraguaron los destinos de la nación y, desafortunadamente, para el colectivo social, los hechos se están esfumando y los edificios se derrumban.
De ahí que en la agenda legislativa estatal, la próxima semana se presente precisamente un punto de acuerdo mediante el cual se pretende crear una comisión de Centros Históricos que vele por su rescate.
La presidenta de la Mesa Directiva del Congreso Local, Anilú Ingram Vallines, es la artífice de esta comisión que mucha falta hace pues, si bien el Gobernador Javier Duarte destinó una millonaria inversión para el rescate del Centro Histórico del Puerto, a los de Xalapa y Córdoba les hace falta limpieza, placas en los sitios que albergaron a personajes ilustres, les hace falta vida y reconocimiento.
¿Acaso sabía usted que en la Iglesia de San José fue velado por un día el cadáver de Maximiliano? ¿O sabe quién vivió en lo que hoy son las oficinas del Registro Público de la propiedad?
Y es que desafortunadamente, ni las propias autoridades municipales de Turismo o Cultura conocen lo que sucedió en esas viejas casonas.  Muchas, por lo mismo, se han convertido en rosticerías, restaurantes de comida china o bien, en hogar de la maleza y en nidos de malvivientes en el primer cuadro de la ciudad.
De aprobarse su creación, muchos ayuntamientos podrán rescatar dignamente su historia pero además, contarán con un nicho de oportunidad para atraer turistas cada año: así lo hace Querétaro cada fin de semana.
Dicen que no se puede vivir pensando en el pasado, pero lo cierto es que en el caso del nuestro, hay que honrarlo.
@YamiriRodriguez