miércoles, 8 de agosto de 2018

El PRI, ¿en riesgo de perder su edificio en Córdoba?




Por Yamiri Rodríguez Madrid
Ahora que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha iniciado su etapa de “sanación”, por llamarlo de una forma, bien haría su dirigencia estatal en hacer una revisión de qué es con lo que cuenta: no me refiero únicamente a los miembros activos del partido, sino a los bienes muebles que posee en todo el estado.
Un ejemplo de lo anterior, es la sede municipal tricolor en Córdoba, ubicada en la avenida 1 y calle 10, en pleno centro de la ciudad.  El viejo edificio fue comprado por Dante Delgado Rannauro, cuando era gobernador y priista, pero, desde entonces, no solo no le han dado mantenimiento, sino que las escrituras no aparecen.
Si bien el inmueble prácticamente ya no vale nada por el mal estado en que se encuentra pues, por citarles un ejemplo, los baños son un terror, el terreno, de unos mil 200 metros cuadrados vale varios millones de pesos ya que el metro en esa zona está entre 8 y 10 mil pesos, pero los priistas no tienen cómo demostrar la posesión.
Hay quienes dicen que el notario encargado fue Amadeo Flores Espinoza, quien previo al proceso electoral de este año renunció a décadas de militancia para apoyar al candidato perdedor panista, Miguel Ángel Yunes Márquez, pero no hay rastro tampoco en el Registro Público de la Propiedad.
Otros priistas cordobeses afirman que Dante Delgado nunca puso el edificio a nombre del PRI, sino que fue a nombre de su suegro, Don Eduardo Morales o a nombre de uno de sus hermanos, pero, si eso hubiese sido cierto, al salir del partido, los hubiera despojado, cosa que no ha sucedido.
Lo que es un hecho es que los recibos de predial siguen llegando a nombre de Rubí viuda de Sánchez, quien en su momento fue la vendedora y ahora vive en la Península de Yucatán.
Hoy le urge al Comité Directivo Estatal comenzar a tramitar una adjudicación de su sede cordobesa, a fin de que la puedan rescatar y con esto vender o remodelar, así como revisar el estado en que se encuentran las demás.
La dejadez se da no solo en las mejores familias, sino hasta en los partidos políticos…
@YamiriRodríguez.

martes, 7 de agosto de 2018

Diputados federales veracruzanos, ¿qué hicieron en tres años?



Por Yamiri Rodríguez Madrid
A finales de este mes se efectuará el cambio de Legislatura federal, sin embargo ¿tiene usted conocimiento de qué fue lo que hicieron en estos tres años nuestros diputados federales veracruzanos?
La gran mayoría de ellos no tuvo una sola iniciativa aprobada; se perdieron en la inmensidad de 500 voces en la cámara baja; sus participaciones en tribuna fueron escasas, sus visitas de regreso a sus respectivos distritos fueron contadas; su cobro quincenal fue lo único constante y puntual.
Por si usted no lo recuerda, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), tuvo 18 escaños para veracruzanos en la LXIII Legislatura: Antonio Tarek Abdalá Saad (Distrito 17), Marco Antonio Aguilar Yunes (Distrito 16), quien funge además como representante del partido ante el OPLE; Jorge Alejandro Carvallo Delfín (Distrito 19); Oswaldo Guillermo Cházaro Montalvo (Plurinominal); Victorino Cruz Campos (Distrito 21); Sofía del Sagrario León Maza (Distrito 1); Juan José García Espinoza (Plurinominal); Noemí Zoila Guzmán Lagunes (Distrito 9);  Fidel Kuri Grajales (Distrito 15); Erick Alejandro Lagos Hernández (Distrito 20); Adolfo Mota Hernández (Distrito 8); María del Carmen Pinete Vargas (Distrito 2); Carlos Federico Quinto Guillén (Plurinominal); José Luis Saenz Soto (Distrito 14); Heidi Salazar Espinosa (Distrito 6); Alberto Silva Ramos (Distrito 3); Joaquina Viveros Córdoba (Plurinominal) y Lilian Zepahua García (Distrito 18).
La evaluación ciudadana del trabajo que realizaron sus “representantes populares” durante estos tres años, fue proporcionalmente reflejado en las urnas el pasado 1 de julio, pues dicho instituto político no tuvo un solo triunfo en los 21 distritos.
De muchos, ni su rostro conocíamos; de otros solo nos enteramos de ellos por sus escándalos de estar a punto de ir a la cárcel, pero de su trabajo legislativo, ni un triste boletín.
Por parte del Partido Acción Nacional (PAN), ocuparon una curul Enrique Cambranis Torres, quien ahora se mudará de nueva cuenta a la local (Plurinominal), Francisco José Gutiérrez de Velazco Urtaza (Distrito 4) y Gabriela Ramírez Ramos (Distrito 12).  Un poco menos improductivos que los priistas, pero tampoco nada para presumir.
Por el PRD, los veracruzanos que aún son diputados federales son Leonardo Amador Rodríguez (Distrito 5); Karen Orney Ramírez Peralta (Plurinominal) y Julio Saldaña Morán (Plurinominal), este último el único de los tres que trabajó, aunque solo hasta antes de que se definieran las candidaturas pues de ahí en adelante ya no volvimos a saber nada de él.
De Morena, Cuitláhuac García Jiménez (Distrito 10), quien es el hoy gobernador electo de Veracruz y Norma Rocío Nahle García (Distrito 11), senadora electa y próxima secretaria de Energía en el país, aunque ambos la mayor parte del tiempo la invirtieron a sus respectivas campañas. De todos los diputados federales, de todos los partidos políticos, la oriunda de Zacatecas fue la que más participó en tribuna.
Por parte del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Javier Herrera Borunda (plurinominal), fue el que más iniciativas presentó de todos los veracruzanos y Miguel Ángel Sedas Castro (Distrito 13), de quien no supimos qué hizo todo este tiempo.
Por el Partido Encuentro Social (PES), la ahora ex Verde, Adriana Sarur Torre (plurinominal) a quien solo la vimos participar en unas cuantas comparecencias.
Y el que dejó el PRI y se quedó sin partido es Édgar Spinoso Carrera (Distrito 7), de quien tampoco tuvimos noticias de su quehacer como diputado federal.
Esas son las cuentas que nos entregan a los veracruzanos, esperamos que los que llegan sí se pongan a trabajar por el estado y los veracruzanos. Hay que darles seguimiento.
@YamiriRodríguez

lunes, 6 de agosto de 2018

Veracruz, bajo el agua




Por Yamiri Rodríguez Madrid
Aún faltan muchas semanas para que concluya la temporada de huracanes y ciclones, pero en el estado de Veracruz los estragos de las lluvias ya se han dejado sentir; el caso más reciente fue la semana pasada, con la primera inundación del año que se suscitó en el Puerto.
Las imágenes recorrieron las redes sociales: el Café de la Parroquia con el agua hasta las mesas, los coches prácticamente cubiertos de agua, el Recinto de la Reforma y el Registro Civil, anegados. 
Pero, aunque hoy se busquen culpables, lo cierto es que las inundaciones son la mezcla de muchos errores que se han dejado correr durante décadas.  El primero de estos es la antigüedad del drenaje; tuberías que tienen más de 80 o 100 años y que no es un problema limitativo del Puerto, sino de prácticamente todas las ciudades grandes del estado, como la capital Xalapa, cuyas constantes fugas de agua obedecen a lo viejo de su sistema de distribución del vital líquido. Sustituirlo, han justificado los hoy ex presidentes municipales, es impensable, pues no hay recurso que alcance.
La segunda causa de las inundaciones en el Puerto obedece a que siguen empeñados en construir en zonas pantanosas, en querer ganarle terreno al mar para extenderse, como ha sucedido en la zona portuaria y hotelera.  Por ejemplo, el Floresta y Flores del Valle, dos fraccionamientos de interés residencial medio, están fincados sobre popales.
Y la tercera causa y que está en manos de cada uno de nosotros, es la cantidad de basura que se tira en las calles.  Cada vez que la autoridad municipal, de cualquier punto del estado, limpia alcantarillas, salen toneladas de basura de estas: botellas de refresco, bolsas de plástico, envases, los cuales salen disparados de las ventanillas de los camiones urbanos, de los coches que circulan por las calles, de los miles de transeúntes que caminan a diario.
La falsa creencia es que para eso existe un servicio de limpia pública; creen erróneamente que pueden tirar lo que les plazca a la calle porque para eso pagan impuestos, porque es obligación de los barrenderos.
Por eso nunca pierde vigencia esa máxima que dice: ciudad más limpia no es la que más barre, sino la que menos basura tira.
La próxima vez que arroje basura sobre la banqueta, que no barra el frente de su casa, aténgase a inundarse pues definitivamente con nuestras accione, somos parte del problema.
@YamiriRodriguez