miércoles, 9 de agosto de 2017

Las periodistas veracruzanas

Por Yamiri Rodríguez Madrid
Los próximos 17 y 18 de este mes, en Xalapa, la Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas (CEAPP), efectuará cuatro mesas de trabajo sobre los retos que enfrenta la mujer periodista veracruzana.
Éstas abordarán aspectos tan importantes como la discriminación y desigualdad en el ámbito laboral; estereotipos de género en el desempeño periodístico; procuración de justicia con perspectiva de género y la violencia hacia la mujer periodista.
El objetivo de estas mesas, a decir de la Comisión, es crear estrategias y medidas para prevenir y erradicar la discriminación y la violencia hacia la mujer periodista.  Desafortunadamente, casos hay muchos y muy variados.
En el estado se estima hay más de mil 300 medios de comunicación, ¿sabe usted cuántos son dirigidos por mujeres? Apenas unos 50.  La mayoría de los cargos directivos están ocupados por hombres.
De la procuración de justicia con perspectiva  de género dimos recientemente una deshonrosa lección a nivel nacional con el caso de la ex directora de Espacios Educativos, Xóchitl Tress, al no avocarse la mayoría de los medios al caso central que era el supuesto enriquecimiento, sino a hacer escarnio de su  vida privada, algo que no sucedió con otros de los ex funcionarios indiciados.
Pero si bien la ex candidata panista es uno de los casos más renombrados, todos los días hay planas y minutos donde se justifica siempre la conducta del agresor, revictimizando a la mujer: loco de celos la golpeó.  En un arranque de ira  la mató. Así se ha vendido durante décadas y pareciera no hay intención de cambiarlo.
Y la violencia hacia la mujer periodista se da todos los días lamentablemente.  No sólo por parte del político o funcionario, sino de los propios jefes o incluso el gremio.  Otro caso reciente es el de una periodista oriunda de Coatzacoalcos, que por respeto no daré su nombre, y que otro grupo de periodistas se ha encargado de denostar.   Pero insisto, no es el único ni el primero.  En el duartismo se “pusieron de moda” cartas anónimas donde hacían gala de la supuesta vida íntima de muchas compañeras. Y son solo unos ejemplos.
Las guarderías para los hijos de periodistas son contadas con los dedos de una mano y, como en la mayoría de los casos, las empresas no dan seguridad social, es frecuente ver a las reporteras trabajando con los niños a un lado en una conferencia de prensa o dibujados entretenidos en una redacción. Así han crecido muchos de nuestros hijos.
De ahí que se espera que en estas mesas no solo participemos las reporteras nutridamente, sino también los dueños de los medios pues, de lo contrario, seguiremos caminando en círculos, aunque muchos prefieran hacerse de la vista gorda.

@YamiriRodríguez

martes, 8 de agosto de 2017

Veracruz, enfrascado en la trata de personas

Por Yamiri Rodríguez Madrid
El pasado 30 de julio, se conmemoró el Día Internacional contra la Trata de Personas.   A propósito de esta creciente problemática, se han realizado una serie de investigaciones y estudios en los cuales Veracruz, sale muy mal librado.  Un ejemplo de lo anterior es el que este fin de semana presentó el Instituto Belisario Domínguez y en el cual, el Puerto de Veracruz, aparece en el cuadro de deshonor.
De acuerdo con el estudio realizado por el Senado de la República, en el país hay 17 ciudades con alta incidencia de trata de personas y ahí está el Puerto de Veracruz.  Pero además, en nuestro estado se han registrado casos de niños y niñas que son víctimas de trata de personas con fines de mendicidad y al referirse a la problemática en el extranjero, las víctimas mexicanas identificadas en el extranjero proceden mayoritariamente de Puebla, Michoacán, Guerrero, Ciudad de México, Jalisco, Veracruz, Oaxaca, Guanajuato y Estado de México.
La semana pasada, un periódico británico presentó el caso de una embarcación que, cada vez que atraca en Coatzacoalcos, coincide con la desaparición de jovencitas. 
En las zonas serranas de la entidad aún se presentan, con frecuencia, casos de niñas que son intercambiadas o vendidas por sus padres a cambio de una res o un puerco, unas cervezas o unos cuantos costales de maíz, ya sea para fines matrimoniales, para uso doméstico en las ciudades o explotación sexual, sin importar si tienen 11, 12 o 13 años.
Aún con todo esto, pareciera que nadie investiga, que a nadie la importa.  De ahí también que Veracruz sea uno de los estados con mayor número de colectivos de familiares que buscan a sus desaparecidos.
El estudio arroja que 93 por ciento de las víctimas de trata de personas en México son mujeres y 26 por ciento menores de edad; alrededor de 45 por ciento de las víctimas son captadas por una persona conocida, 49 por ciento por desconocidos y 5.5 por ciento por miembros de la delincuencia organizada.
Se estima que el Internet está presente en uno de cada cinco casos de trata de personas, más de 50 por ciento de los delitos cometidos vía Internet se relacionan con la pornografía y la trata de menores de edad con fines de explotación sexual, pues México genera más de 60 por de la producción global de pornografía infantil.
A nivel nacional se identifican 363 municipios considerados de alta vulnerabilidad de trata de personas y 464 de vulnerabilidad media: ahí estamos nosotros pero, ¿qué estamos haciendo para acabar con este mal o estamos de brazos cruzados? Los números hablan por sí mismos.

@YamiriRodríguez

lunes, 7 de agosto de 2017

Y siguen los abusos contra la prensa

Yamiri Rodríguez Madrid
Parte de la sangre que ha manchado a Veracruz ha sido de los periodistas.  El número de integrantes del gremio asesinados y desaparecidos ha puesto al estado en la mira internacional, aunque parece que no hay diferencias de un sexenio a otro.
Este fin de semana, tras la audiencia de Xóchitl Tress, un grupo de periodistas porteños que había cubierto la nota, se fueron al concluir su jornada a convivir al boulevard. Sí, había cervezas en la charla, como casi siempre se da en las reuniones del medio pero, cual si fueran sospechosos de un crimen, delincuentes, un convoy los detuvo y se los llevó al penalito.
No cito sus nombres por no contribuir al escarnio.  Conozco bien a dos de ellos, reporteros con amplia trayectoria, con nombre y peso en Veracruz –a los otros no tengo el gusto de haberlos tratado-, por eso me sumo a las voces que exigen respeto a la prensa y a la libertad de expresión.
No pedimos ser tratados en un nivel diferente al resto de los ciudadanos.  No queremos quebrantar leyes en supuestas aras de nuestro trabajo, lo que queremos es respeto y que el estado garantice las condiciones necesarias para la realización de nuestro trabajo.  Ni palmaditas el 7 de junio ni convenios millonarios o privilegios: respeto, solo respeto.
A esta administración estatal no le interesa que prevalezca el derecho a informar.  Si no quiere recibir a organismos internacionales de prensa, mucho menos quiere escuchar a quienes a diario intentamos hacer periodismo o comunicar en este estado tan complicado.
No se puede esperar mucho cuando, una de las primeras instrucciones fue desaparecer la figura de los enlaces de prensa, como si muchos de estos hombres y mujeres fueran militantes de un partido y no periodistas experimentados dedicados a la comunicación social.
No se puede esperar mucho, cuando el quehacer gubernamental se intenta difundir en Facebook, en Twitter, como si en Huayacocotla, Filomento Mata o El Espinal, se conectara para ver una transmisión en línea o a cuando los boletines se mandan a través de Whatsapp a unos cuantos reporteros.
No se puede esperar mucho cuando todo lo de interés se filtra en un par de medios nacionales o en uno local.
No se puede esperar mucho cuando desde hace meses renunciaron dos integrantes de la Comisión Estatal de Atención y Protección  a Periodistas (CEAPP) y no hay el mínimo interés por suplirlos.
No se puede esperar mucho cuando se detienen y exhiben a periodistas y no a los delincuentes.
Con todo esto, se puede esperar mucho…

@Yamiri Rodríguez