lunes, 14 de agosto de 2017

El veto del Gobernador

Por Yamiri Rodríguez Madrid
De aplaudirse, sin duda, la decisión que este sábado tomó el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, a fin de evitar la violencia contra los animales, aunque algunos diputados de su mismo partido se emberrinchen.
Veracruz había sido de los primeros estados en el país en respetar la vida animal, al prohibir la celebración de peleas de gallos, perros, vaquilladas así como los circos con animales.  Así, habíamos dado un paso importante hasta que llegaron estos diputados, quienes alebrestados por  el panista, Daniel Olmos Barradas, hijo del presidente municipal perredista de Emiliano Zapata, decidieron reformar otra vez las leyes para dar paso a las peleas de gallos y vaquilladas.
Según el neo político, de la crueldad animal vivían miles de familias en Veracruz, por lo que era urgente que volvieran.  En el camino, los propios galleros revelaron que la polémica Eva Cadena, ex morenista, les había pedido una lana –no para apostarla en el palenque-, sino para sacar avante la iniciativa.
Y aunque las y los diputados locales hicieron oídos sordos a los justos reclamos de los colectivos pro defensa de los derechos de los animales, la última palabra la tuvo el Gobernador quien ejerció su facultad para echarla atrás.
Demasiados costos trae acuestas Yunes Linares a 9 meses de haber iniciado su administración, como para todavía cargas con las de los congresistas veracruzanos.
Dice el híbrido político de Olmos Barradas que quedaron en ridículo con la decisión del mandatario veracruzano; de haberse promulgado, hubiésemos quedado con un estado bárbaro, aunque poquito nos falte para llegar allá.
Lo cierto es que estos diputados panistas parecen de todo, menos panistas, pues el respeto a la vida es lo que menos les importa a estas alturas del partido.  Empiezo a dudar si muchos de ellos sabrán quién fue Maquio.
En vía de mientras, una buena para el Gobernador.

@YamiriRodríguez

viernes, 11 de agosto de 2017

La lección de Franklin

Por Yamiri Rodríguez Madrid
El paso de Franklin por el estado de Veracruz nos puso en alerta y demostró que la cultura de la protección civil está surtiendo ya efectos.
Acostumbrados a los embates naturales en cada temporada de huracanes, hoy no hubo muertos, afortunadamente, solo 2 heridos lo cual, para un fenómeno cuyo radio era de 600 kilómetros no fue prácticamente nada.  Los planes de protección funcionaron como debe ser.
No fue trabajo de un día para otro pues, desde hace muchos años, se hicieron los atlas de riesgo, se ha insistido a la población sobre las medidas de prevención que debe adoptar en caso de emergencia por fenómenos naturales, se hizo una mecánica de activación de los albergues y se contrataron los seguros catastróficos para el campo.
La aportación de esta administración al enriquecimiento de esta cultura es que se elaborará  un inventario de afectaciones a particulares, así como de bienes públicos y de cultivos agrícolas para remediar los daños.  Es un trabajo minucioso pero necesario.
Contra Franklin todos sumaron: la Secretaría de Gobernación adelantó las declaratorias de desastre para 70 municipios; en unas horas se reabrió la circulación en el par de carreteras afectadas y los delegados federales también pusieron su granito de arena desde cada área: el ISSSTE se abrió a la posibilidad de atender a veracruzanos incluso sin ser derechohabientes y la Sedesol puso a disposición sus más de 250 comedores comunitarios para usarlos como albergues.  Nada fue necesario.
Lo cierto es que Franklin fue de los primeros, aún nos faltan muchas otras depresiones, tormentas tropicales y demás, por lo que si bien es digno de reconocerse el impecable trabajo realizado así como la suma de voluntades y la respuesta de la sociedad civil, no podemos bajar la guardia, por el contrario debemos consolidarnos como uno de los estados referente en materia de protección civil: ahí la llevamos.

@YamiriRodríguez

jueves, 10 de agosto de 2017

La radio comunitaria en Veracruz

Yamiri Rodríguez Madrid

En días pasados, en la Cámara de Diputados, la Comisión de Radio y Televisión  presentó una iniciativa para castigar con penas de hasta 6 años de cárcel y 300 días de multa, a quien usurpe frecuencias radiales o las use sin autorización o concesión formal alguna; lo que es lo mismo: se busca frenar  a las llamadas radio piratas.
Según los diputados, no es sólo una competencia desleal, sino una apropiación ilícita del espectro radioeléctrico que es propiedad de la nación en términos de lo previsto por el artículo 27 de la Constitución de la República.  Aunque claro, lo que no dicen es que las concesiones de radio permanecen desde hace décadas en manos de las mismas familias acaudalas o incluso de políticos, que ven en los medios una forma de hacerse de más recursos y difundir sus intereses.
Como justificante exponen que entre 2013 y 2015, el Instituto Federal de Telecomunicaciones detectó 235 estaciones pirata de radio y televisión que tendrían que haber pagado alrededor de 11 millones 801 mil 507 pesos por derechos anuales y el otorgamiento de concesión y que entidades como Chiapas y Oaxaca son donde más estaciones sin concesión se hallaron, aunque también se presentaron casos en el Estado de México, Puebla, Morelos y la Ciudad de México.  En su mayoría, dichas estaciones de radio tienen un uso de tipo religioso y esotérico, e incluso algunas han sido relacionadas con el crimen organizado.
Los diputados reconocen que la molestia proviene de los concesionarios de Cámara Nacional de la Industria de la Radio y Televisión, toda vez que acceder a una concesión no es un tema sencillo: requiere acreditar solvencia económica suficiente.   Pero si hay radios así, es porque también hay una audiencia sino, simplemente no tendrían razón de ser.
Curiosamente Chiapas y Oaxaca son dos de los estados con mayor población indígena. La programación de la radio comercial parece no satisface a los oyentes, no se adapta a sus necesidades y, las permisionarias, son demasiado elevadas.  Desafortunadamente tampoco hay permisos suficientes para radios permisionarias, por lo que dan paso a la clandestinidad.
Apenas en abril del año pasado, el IFT autorizó 23 permisos de uso cultural al régimen de concesión social a diversos permisionarios (culturales) incluida una para uso comunitario a favor de la Asociación Veracruzana de Comunicadores Populares, mejor conocida como Radio Teocelo.
Durante décadas, este ejemplo nacional de radio comunitaria fue considerada por los empresarios radiofónicos, como pirata.  Su trabajo data de 1965, y su éxito radica en el hecho de que toda la comunidad participa, por lo que se mantiene a través de donaciones, tal y como lo hacen ahora los proyectos periodísticos digitales innovadores.
Radio Huayacocotla, la voz de los campesinos, en la sierra norte limítrofe con Hidalgo, es otro gran ejemplo del cómo opera la radio en servicio de la gente de sus comunidades.
En la radio comercial si usted quiere pasar el aviso de que alguien falleció, le van a cobrar.  Las solicitudes de donación de sangre en muchas ya no pasan porque rompen el esquema de radio moderna, por eso muchos ya no sienten suya la radio y se van con las piratas, con las que hoy se escuchan en Internet. 
A final de cuentas todo se trata no solo de que se escuchen, sino también de escuchar a la gente. Para todos sale el sol…
@YamiriRodríguez