jueves, 17 de marzo de 2011

Juan Pablo II: Un Papa que no siguió la tradición...

...una interpretación del texto de John Kleeves.

Karol Jósef Wojtyla, el extinto Papa Juan Pablo II, es sin duda alguna una de las figuras más trascendentes de la historia moderna, no sólo por su carisma e influencia religiosa, sino por el papel que desempeñó en la esfera política.
El Sumo Pontífice logró lo que muchos otros no pudieron: visitó países que nadie imaginó un líder católico visitaría, se reunió con las figuras más polémicas y fue sin duda alguna un contrapeso en muchas decisiones.
Ejemplo de lo anterior es que en este artículo John Kleeves pretende explicar el papel que el Papa jugó en el conflicto bélico de los Balcanes, al otorgar un apoyo incondicional a los ucranianos.
Muchos factores influyeron en este hecho desde la apreciación del autor, mismos que deben ser tomados en cuenta para poder desarrollar el presente resumen. Cabe hacer mención que algunos especialistas en temas religiosos se preguntan si es posible separar su elección en el año de 1978 del contexto político de la Guerra Fría.
Juan Pablo II, para muchos conservador y de derecha, tenía la plena noción de que el catolicismo fue una importante herramienta para enfrentar al socialismo: la confrontación directa con el ateismo.
Durante su pontificado le tocó presenciar la caída de Polonia en 1989 y de los demás países socialistas hasta la propia Unión Soviética en 1991. El teólogo brasileño, Leonardo Boff escribió que Juan Pablo II fue quien “rescató la religión para la publicidad del mundo, con una fuerza que galvaniza a las masas y como poder político, decisivo en el derrocamiento del régimen soviético”.
Para otros, como el periodista Jas Gawronski y el propio John Klevees, el Papa polaco tuvo indicios de estar contra el capitalismo dadas las atrocidades que se habían cometido y el haber contribuido él en algunas de ellas.
“El comunismo ha tenido cierto éxito en este siglo como una reacción contra una clase de capitalismo desenfrenado, salvaje, que todos conocemos muy bien (...). Los partidarios de un capitalismo a ultranza tienden a ignorar también las cosas buenas logradas por el comunismo: sus esfuerzos por superar el desempleo, su preocupación por los pobres. (...) Durante la época del comunismo hubo una preocupación por la comunidad, a diferencia del capitalismo, que es bastante individualista”, le dijo el Papa en entrevista al citado periodista.
En el 2001 el religioso viajó a Ucrania, en donde visitó la Nunciatura Apostólica del Kiev. Ahí dirigiéndose a todos los miembros de los diversos ritos en Ucrania, Juan Pablo II señaló que su "coexistencia en la caridad está llamada a servir de modelo de una unidad que vive en seno a un pluralismo legítimo y está garantizada por el Obispo de Roma, el sucesor de Pedro".
Casi al final de su homilía, el Pontífice se refirió a la reconquistada independencia ucraniana, y dijo que en esta década el país "ha mostrado que, no obstante las tentaciones de la ilegalidad y la corrupción, sus raíces espirituales son fuertes".
Juan Pablo II fue el primer Papa no italiano desde hacía más de 450 años. Nacido en Polonia tuvo un pontificado de 26 años, el cual es el tercero más largo en toda la historia de la Iglesia católica después del de San Pedro y Pio IX.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Socialconformismo

...interpretación del artículo de los 100 editoriales de Le Monde Diplomatique.

Javier Solana de Madariaga llegó en 1995 a la Secretaría General de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en medio de la controversia, tal y como también lo fue su desempeño en dicho cargo.
Para esto hay que mencionar –aunque sea de manera superficial-, la trayectoria política del escritor y diplomático español, quien ha sido un destacable militante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Años atrás había sido un férreo opositor a la Alianza Atlántica tal y como lo demostró en 50 razones para votar decir no a la OTAN. Para 1986 su opinión se había transformado y lo demás es historia.
En 1996 se desató el conflicto en Kosovo, siendo 1999 el año más crítico pues fue cuando inició la guerra entre las fuerzas yugoslavas y las de la OTAN. La Organización con la venia de los primeros ministros de Inglaterra, Francia, Italia y Alemania comenzó los incesantes bombardeos bajo el argumento de causas humanitarias, enarbolando la bandera de que con la vía militar como solución única se evitaría una limpieza étnica, usando para ello mil aeronaves.
Este ataque para muchos fue deliberado pues no tomaron en ningún momento en cuenta la decisión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pues para la OTAN el papel del presidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic era prácticamente el de un tirano que no permitía la autonomía a Kosovo. Los ministros de los mencionados países tampoco consultaron a sus respectivos parlamentos.
Hago entonces referencia a lo dicho por Solana y que se ha puntualizado en el texto: “Debemos impedir que un régimen autoritario continúe oprimiendo a su pueblo en Europa”.
Entonces la pregunta que muchos se formularon fue ¿Porqué no exigir lo mismo a otros países en situaciones similares como Turquía y el problema que enfrenta en Kurdistán o a Israel con Palestina? La respuesta es simple, son naciones aliadas a Occidente.
El papel que los Estados Unidos desempeñó es primordial en el conflicto de los Balcanes pues, a mi juicio, al igual que en otros problemas se inmiscuyó sin habérsele solicitado su ayuda, y mucho menos, sin tomar en cuenta las opiniones del Consejo de Seguridad de la ONU.
De nueva cuenta se hizo presente esta actitud paternalista de querer salvaguardar los derechos de los pueblos vulnerables, aunque claro está que esto siempre y cuando convenga a sus intereses.
Al final, provocó que el 6 de octubre de 1999 Solana de Madariaga fuera cesado de su cargo como Secretario General de la OTAN. En la actualidad el polémico Javier Solana es Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea así como Secretario General del Consejo de la Unión Europea.
La Guerra de Kosovo obedece al nuevo ordenamiento que lleva a cabo Occidente sin importar las 12 mil muertas registradas hasta el 2000 o los bloqueos a aquellos paises que no comulgan con las política neoliberales de modernización.

viernes, 11 de marzo de 2011

Los movimientos islamistas en la Posguerra Fría. Una aproximación sociopolítica

Interpretación del texto de César Mejías.

Expertos en el tema, al igual que César Mejías, han coincidido que tras la culminación de la Guerra Fría, el mundo vivió una especie de pausa de aproximadamente trece años, siendo la caída de las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre del 2001, una nueva referencia dentro de la agenda global.
El nombre de Al Qaeda llegó en unas cuantas horas hasta los lugares más recónditos del planeta como la red terrorista más importante al haber derrocado el hasta entonces infranqueable sistema de seguridad estadounidense.
A cinco años del atentado terrorista del que más se ha escrito a la fecha, hoy un tema vital para las naciones, mayoritariamente las de occidente, es la conformación de políticas que impidan la infiltración de cédulas terroristas, generalmente identificadas con el islamismo, en sus territorios.
En esta investigación de Mejías se destaca el papel que los movimientos islámicos han tomado desde hace ya varios años en el contexto internacional y las redes que han logrado tejer primordialmente en la India, Irán, Irak, Líbano, Pakistán y su infiltración hacia el continente americano y europeo: Hamás, Hezbollah el Frente Islámico de Salvación (FIS) y el Frente Moro de Liberación son algunas de estas organizaciones político-religiosas-sociales que hoy causan terror en las naciones asentadas en este lado del mundo.
¿Fundamentalistas, integristas o contemporáneos?....Para entender la verdadera esencia de los grupos que integran el movimiento islamista es necesario profundizar en su cultura y sus creencias: el Corán como eje rector de su vida; acciones que para occidente son barbarie, para ellos son designios de Alá, fanatismo para nosotros el que alguien se explote en una parada de un autobús, el goce de las once mil vírgenes para ellos.
El Corán es también para los musulmanes un código completo que incluye en sus suras diversas áreas de vida, espiritual, intelectual, político, social o económico. Es un código que no tiene ningún límite de tiempo, lugar o nación.
En la mayoría de los países árabes en los que se practica el Islamismo impera además la pobreza extrema en la mayoría de sus habitantes contrastada con una inmensa riqueza de grupos minoritarios, ignorancia y explosión demográfica, lo cual también influye en la propagación de esas creencias de salvación eterna sin importar el medio.
En Occidente, de acuerdo a lo expuesto por el autor del trabajo, el movimiento islamista puede ser analizado desde tres perspectivas: la económica, la política y la ideológica.
El primer enfoque hace referencia a que Oriente Medio se ha convertido en un caldo de cultivo de este tipo de organizaciones debido a que se opone a sumarse al gran bloque del capitalismo; el segundo enfoque concibe al Islamismo como una “genuina expresión” de la sociedad civil, mientras que el enfoque ideológico concibe a sus integrantes como verdaderos fanáticos religiosos.
Las tres tienen cierto de verdadero pero también de falso. El mundo islámico, a diferencia de muchas naciones en occidente, se ha preocupado y ocupado de mantener vivas sus etnias y raíces, por lo que los procesos de modernización provenientes del otro lado del mundo, vulneran su sociedad como núcleo.
Por lo anterior, hace referencia al ex consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y autor del libro Choque de Civilizaciones, Samuel Huntington, quien expone que en los albores del silgo XIX los actores políticos no serán los países sino las civilizaciones y que el principal motivo será la cultura, de ahí el origen del conflicto entre el mundo islámico y occidente.
"Occidente no conquistó al mundo por la superioridad de sus ideas, valores o religión, sino por la superioridad en aplicar la violencia organizada. Los occidentales suelen olvidarse de este hecho, los no-occidentales nunca lo olvidan”, escribió Huntington.
Pero también César Mejías recurre a los estudios de la periodista Lydia Escribano de la Mata quien ha señalado en uno de sus cinco libros, El Fundamentalismo Islámico, que este movimiento está resurgiendo a consecuencia de su oposición contra la modernización y cito a la escritora: “Los movimientos fundamentalistas son "Hijos de una modernidad fallida", en busca de una identidad propia”.
Estos enfoques han provocado que los musulmanes que viven en otras partes del mundo hayan sido segregados en las sociedades pues tras el ataque a las Torres Gemelas, se reforzó el estereotipo de que todas las personas provenientes de Medio Oriente eran terroristas
Pero también en nombre de Alá estos grupos han emprendido acciones en las que miles de personas han perdido la vida, en los intentos de recuperar sus territorios tal y como sucede en el conflicto árabe-israelí por la disputa de algunas franjas en Líbano y Palestina.
Si bien no podemos datar el origen de los grupos islamistas, el autor considera que este se registra en la década de los 80’s –más de veinte años atrás-, justo cuando se gestaba la revolución iraní, lo que se considera la inspiración de los movimientos de liberación. Fomentaron su proliferación el hecho de que casi a la par, Afganistán era invadido por tropas rusas así como años después la caída del Muro de Berlín y posteriormente de la Unión Soviética
Si bien cada uno de los grupos que conforman el Movimiento Islamista tiene su identidad propia lo cierto es que pareciera que todos tienen un objetivo común: la conformación de la Ummaho -La Comunidad de los Fieles-, o lo que algunos llaman la Nación Islámica.
Cierta heterogeneidad entre estos radica también en que la Yihad o Guerra Santa, representa “un estado natural de cualquier musulmán en el mundo, ya sea de quienes perciben la Yihad como un Estado de lucha interna del bien y el mal, o una exteriorización de esta situación de tensión, que se expresa en ciertos conflictos en el mundo”, según lo expresa Mejías.
Eso si no podemos dejar de lado los contrastes entre estos, como el hecho de que unos operan de manera local como Hezbollah, regional como los talibanes o bien de manera internacional como el grupo Al Qaeda. Asimismo el autor hace referencia de que tampoco podemos identificar un solo centro de origen de estos movimientos, ni que todos tienen la misma estructura económica-política-ideológica.
César Mejías concluye el artículo diciendo que mientras Occidente intente seguir imponiéndose, el Islamismo intentará ser su contrapeso por cualquier vía.