martes, 3 de febrero de 2026
El primer corte de caja de Rosa María
Yamiri Rodríguez Madrid
Cumplido el
primer mes de las y los presidentes municipales veracruzanos, destaca el
trabajo realizado hasta ahora por la alcaldesa porteña, Rosa María Hernández
Espejo, quien ha tenido que meter orden desde el primer día de su
administración, para cumplir con la expectativa ciudadana.
Cuando arrancó con
cuadrillas de limpieza en el centro histórico, colonias populares y zonas de
alta afluencia, no sólo fue un acto simbólico, sino una muestra de lo que
llegaría a hacer con el tema de los 157 parquímetros y el Grupo Mas. En el primer caso, instaló el Comité de Supervisión de Recursos de
Estacionómetros para asegurar que los recursos públicos generados por los
parquímetros sean aplicados en el mejoramiento de la infraestructura urbana del
Centro Histórico, con claridad, transparencia y beneficio directo para la
ciudadanía, algo que no se hacía. Para darle más claridad, estarán representantes
de cámaras empresariales y pronto, muy pronto, se verá reflejado en calles,
banquetas y espacios públicos.
Otra acción clave de su administración se dio el 27 de enero, cuando
después de 5 mil denuncias relacionadas con el servicio de agua potable, se les
comunicó formalmente a los representantes del Grupo Más el inicio de una
auditoría integral para revisar que les cuadren los números. Mientras todo esto
pasa, no debe haber incremento en las tarifas del servicio de agua potable, ni
cortes de suministro a los hogares y ni suspensión de prácticas que afecten el
funcionamiento del drenaje.
Y justo la semana pasada, Rosa María Hernández Espejo presentó su Plan
de 2026–2029, a partir de las demandas expresadas por la ciudadanía y una
visión de servicio público que coloca en el centro el bienestar colectivo, el
interés público y municipal, así como la responsabilidad institucional. Por
cierto, van a recibir la donación de 80 mil litros de gasolina magna y diésel
de Petróleos Mexicanos para fortalecer la operatividad municipal.
Así, en sus primeros 30 días, la alcaldesa porteña ya amplió a 95 rutas
la recolección de basura, y recuperó la figura del campanero, para que la
población saque la basura solo cuando lo escuche; implementó los programas “Día
del Pueblo”, abriendo las puertas del Palacio Municipal para atender
directamente a cientos de ciudadanos; el “Jueves en tu Colonia” y el programa
municipal de bacheo que, en una primera etapa, atenderá 65 mil baches, también
arrancando en las vialidades con mayor deterioro, con la donación de más de 10
mil toneladas de asfalto AC20 anuales.
Y e Puerto comenzó a lucir distinto con el rescate de 195 espacios
públicos y más de 30 mil metros cuadrados en camellones, áreas verdes, parques,
escuelas y vialidades principales. Como bien lo dijo Rosa María, en 30 días no
se resuelve todo, pero queda muy claro que hay gobierno, hay rumbo y hay
compromiso. Ya era justo para el primer
ayuntamiento del continente.
@YamiriRodriguez
lunes, 2 de febrero de 2026
Nahle agarró al toro por los cuernos
Yamiri Rodríguez Madrid
Si un grupo de transportistas en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río
creía que iba a doblar a la gobernadora Rocío Nahle con un paro parcial para
finalmente incrementar sus tarifas, se equivocaron: Vaya chasco que se
llevaron, pues su medida lo único que generó fue que los Ulúa, operen directamente
como servicio público estatal de forma paralela y complementaria al que brindan
los concesionarios que decidan continuar prestando el servicio.
El tema es bastante complejo. Como
seguramente está enterado, la semana pasada la mandataria morenista autorizó
que en la capital del estado la tarifa se aumentara a 12 pesos, pero única
y exclusivamente ahí. Es un círculo vicioso, porque tiene muchos años que no se
sube la tarifa; el usuario se queja de que el servicio es pésimo, con unidades
deplorables, muchos choferes imprudentes para manejar, pero al concesionario en
todos estos años sí le ha aumentado el diésel, el costo de las refacciones, etc.,
lo que le impide renovar sus unidades. Entonces, las dos partes tienen razón.
Además, tomemos en cuenta que la tarifa del transporte público en
Veracruz está en la media tabla. En Campeche, por ejemplo, cuesta 18 pesos; en Monterrey,
17 pesos; en Mexicali y en Tijuana, 15.50, pero si quiere usted pagar en efectivo,
como aún se paga en todo Veracruz, aumenta el costo a 20 pesos, para que el conductor
no pierda tanto tiempo contando moneditas; en Saltillo cuesta 15 pesos; 14 en
el Estado de México y 13 en León y en Torreón. Mérida es el más económico con 8
pesos.
Y aunque son millones de personas las que usan el transporte público
todos los días en el estado para ir al trabajo y a la escuela, tampoco se ha
modernizado en Veracruz, porque ningún gobernador quiso entrarle al toro por
los cuernos; le habían tenido miedo al famoso pulpo. Hasta ahora.
Definitivamente autorizar el aumento de la tarifa en Xalapa y entrar a operar
directamente al Puerto como servicio público no es una medida popular, pero sí
era necesaria. A un gobernante no se le elige para ser Miss Simpatía, sino para
resolver los problemas del estado y el transporte es uno de ellos. Habrá quien critique la decisión de la
Gobernadora, pero ya se tenía que hacer y como bien lo dijo, su obligación es asumir
su papel y garantizar la movilidad de las y los veracruzanos.
Ahora vendrá todo un andamiaje para garantizarle a los usuarios un
transporte público de calidad. Creando, como lo hizo Querétaro, su Agencia de
Movilidad, donde se regule, pero también se capacite a los conductores para
reducir accidentes que cada año cuestan vidas por imprudencia y mantener las
unidades compradas con recursos estatales óptimas. Nahle aquí ya lanzó la convocatoria para la
contratación de conductores y conductoras; tendrá que modernizarse desde los
camiones, pasando por los sistemas de pago, hasta las rutas y paradas de autobuses. Sólo así, se podrá hacer finalmente una
diferencia en el transporte público veracruzano.
@YamiriRodriguez