miércoles, 7 de diciembre de 2022

Pemex y su tortuosa relación con Veracruz

 

Yamiri Rodríguez Madrid

 

Veracruz es un estado procesador de petróleo.  Información de Pemex Gas y Petroquímica Básica revela que la empresa productiva del estado también transporta gas natural a través de la entidad. Tiene a su cargo 2 estaciones de compresión: Lerdo y Cempoala, 47 instalaciones superficiales y 548 kilómetros de ductos y transporta un promedio de 1,017 millones de pies cúbicos por día de gas natural. Es decir que prácticamente todo el territorio veracruzano está atravesado por ductos, de ahí que sea una de las entidades con mayor incidencia en el robo de combustibles.

Tan sólo en 2018, de acuerdo con datos del propio Petróleos Mexicanos (Pemex), éramos quinto lugar nacional en huachicol, con mil 539 tomas clandestinas. Sin embargo, la semana pasada el Observatorio Ciudadano del Instituto de Gestión, Administración y Vinculación Municipal (IGAVIM) afirmó que en Veracruz fue detectada una toma clandestina cada 18 horas 34 minutos, lo que ahora nos ubica como el tercer lugar nacional.

A este problema hay que sumar que rara vez se les da mantenimiento a los ductos, lo que los convierte en una verdadera bomba de tiempo. Pero mayor problema es el número de accidentes que año con año se registran en Veracruz con consecuencias medio ambientales.

Pese a ser una constante, como la fuga de amoniaco hace unos días, el incendio en Cangrejera, entre otros, no existe una postura firme de las autoridades estatales para exigir la remediación; mucho menos de Pemex y demás compañías para subsanar todo el daño que, por décadas, han ocasionado en Veracruz.

De todo el cúmulo de incidentes en este año, Pemex solo ha emitido un par de comunicados; el más reciente el del 29 de noviembre, cuando se presentó una sobrepresión en la planta Fraccionadora de Hidrocarburos en el Complejo Petroquímico Cangrejera, allá en el sur, que ocasionó daños en la integridad del Horno BA-1101 y que un trabajador resultara con quemaduras.

Generan empleo, sí, ¿pero a qué costo? Una relación tortuosa la nuestra en la que debemos ser mucho más exigentes e intolerantes.
@YamiriRodriguez

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