viernes, 13 de diciembre de 2019

Marcha atrás al refresco



Por Yamiri Rodríguez Madrid
Después de la polémica suscitada, porque pasando por encima de la ley, de nueva cuenta se venderían refrescos en las cooperativas escolares veracruzanas, el secretario de Educación en la entidad, Zenyazen Escobar García dio marcha atrás a la decisión.
Por un lado están los altos índices de sobre peso y obesidad que muchos menores veracruzanos enfrentan.  Desde hace varios años, alumnos de la Facultad de Nutrición, de la Universidad Veracruzana (UV), vienen midiendo los pesos e índice de grasa corporal de la población estudiantil de primaria, con pequeños de 8 a 10 años que pasan ya de los 70 kilos porque en casa la dieta es muy deficiente.
Lo anterior se aderezaba con el hecho de que en la cooperativa escolar solo se vendían bebidas gaseosas, galletas, papitas y demás chatarra, y papás comodinos que mejor le daban 20 o 30 pesos a la criatura, con tal de no hacer un desayuno todos los días. Por eso, años atrás, se prohibió la venta de refrescos, hasta hace unas semanas que se avivó la intención de regresar a viejas prácticas del pasado.
Y hablando de viejas prácticas, también en el pasado la venta de refresco en escuelas públicas constituyó un jugoso negocio para los que despacharon en la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), pues darle la concesión a una de las refresqueras, a una de las empresas de chatarra, les redituaba varios ceros que, obviamente, no ingresaban a las arcas estatales, sino que eran para los chicles de los que ahí mandaban.
Así se manejó durante varios sexenios, hasta que el sobrepeso y la obesidad infantil, tomados de la mano de la diabetes, nos alcanzó para convertirse en un tema de salud pública.
Qué a tiempo recularon en su decisión, pues el costo político y el social hubiesen sido sumamente costosos para este gobierno y para la niñez veracruzana.
@YamiriRodriguez

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