lunes, 6 de enero de 2020

El adiós al plástico y nuestra escasa educación




Por Yamiri Rodríguez Madrid
Desde el pasado 1 de enero está prohibido el uso de plásticos y, con esto, iniciaron los malabares de los compradores en supermercados y toda una polémica sobre si su restricción es la adecuada o no.
Los grandes comerciantes de este país, replicados por varios del estado de Veracruz, han comenzado la distribución de un video a través de las redes sociales, justificando porque no debe desaparecerse esta industria, iniciando por la pérdida de empleos, la cual calculan en 1 millón, desde los empacadores en las tiendas de autoservicio, hasta los obreros de las factorías,
Lo anterior significaría un hueco del 3.5 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB), con la desaparición de 4 mil 100 empresas de plástico mexicanas –varias de estas veracruzanas- que aportan 30 mil 100 millones de dólares a la economía nacional.
Otras de las razones que dan es que sustituir el plástico por el papel y el cartón impactaría en la tala desenfrenada de árboles y en el consumo excesivo de agua, además de que 97 por ciento de las personas reciclan sus bolsas de plástico, ya sea para la basura o transportar otras cosas, mientras que la bolsa de papel tiene un solo uso.
Aunado a lo anterior argumentan que sustituir los envases por vidrio tampoco es la solución ya que aumentaría el consumo de energía y el número de fletes dado su peso, además de que su desintegración es mucho más lenta que el plástico, de ahí que las cápsulas del tiempo, por ejemplo, se hagan en botellas de cristal y no de plástico. El plástico al vacío hace que la vida de la carne que consumimos se prolongue hasta 8 veces, por lo que tornar al vidrio obligaría a una mayor matanza y generaría más desperdicios de alimentos. Asimismo, el ganado es una de las principales causas de calentamiento global dado que sus flatulencias y desechos generan una alta cantidad de gas metano.
El punto de coincidencia con los empresarios es el hecho de que el problema no es el uso de plásticos, sino nuestra educación y voluntad para que estos no terminen en los ríos y en el mar. Dese usted una vuelta por cualquier sitio de concurrencia veracruzano y es una pena encontrar ahí vasos de unicel, botellas de refresco, bolsas de papas y pañales, las cuales, no llegaron ahí solitas.
Este fin de semana me llamó la atención encontrar en un sitio a un pequeño grupo de niños de no más de 10 años, con guantes y bolsas, recogiendo la basura que irresponsables van tirando por doquier cerca de un cuerpo de agua. Es la muestra de que podemos cambiar de mentalidad y ser más consientes. No se trata de prohibir, sino de ser responsables con nuestros desechos, aprender a reciclar y a ser más limpios. Urgen programas de educación ambiental.
@YamiriRodriguez

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