jueves, 9 de febrero de 2017

De Pericles a Winckler, un remedo de Fiscal

Por Yamiri Rodríguez Madrid

La figura del Procurador o del Fiscal debe ser la de un hombre de hierro, fuerte, frío para actuar, no visceral, ni protagónico, mucho menos superficial.

En el sexenio de Miguel Alemán Velazco, Veracruz tuvo su último procurador respetado: Pericles Namorado Urrutia.   Despachaba, con sus ya más de 70 años, desde la calle de Bravo, en Xalapa, con un equipo de subprocuradores del mismo corte, como Don Guillermo Beck Chiquini.  No traían camionetas blindadas ni un séquito de guaruras que los custodiaran.   Era duro, entregaba cuentas claras, nada se le pasaba. No tenía pelos en la lengua, era tajante y, sobre todo tenía credibilidad, jamás se vio involucrado en el mínimo escándalo.

Vinieron después Emeterio López Márquez, cuestionado por haber sido uno de los magistrados que calificó la elección de gobernador; Salvador Mikel Rivera, a quien el Congreso Local no dejaba pasar y hasta votos tuvieron que robar; el polémico Reynaldo Escobar Pérez, Amadeo Flores Espinoza y Luis Ángel Bravo Contreras, estos tres últimos en el sexenio de Duarte de Ochoa.

Bravo Contreras era un fiscal a modo, se hizo todo para dejarlo en el cargo 9 años, aunque al final tuvo que renunciar. Había salido del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI), directo a la entonces Procuraduría.   Se mofaban por su arreglo excesivo; era común verlo solo tomando una copa, con sus guaruras rodeando el bar.

Pero ninguno de ellos llegó a lo que en poco más de 2 meses ha hecho el nuevo fiscal, Jorge Winclker Ortiz, quien además de presumir su amistad con el Gobernador, se ha vuelto famoso por sus calcetines, por su activismo en redes, por su afición a ahincarse para tomarle fotos a su jefe y porque se le van  los que encierra.

¿Por dónde empezar? Para llegar a la encomienda que hoy tiene, se creó toda una comparsa para que no pareciera que era otro fiscal a modo.   No tenía la experiencia suficiente –como el anterior-, y hoy padecemos los resultados.   Nunca se había visto a un fiscal que mientras que en una semana acumula 27 ejecutados, le preocupen más sus calcetines de la “Nanny de los Muppets Baby” o si debe ponerse chamarra o suéter para ir a x o y municipio.

Peor aún es que jamás se había visto a un encargado de la procuración de justicia pelearse con los periodistas y columnistas por criticarlo por ser metrosexual, ni que incitara a sus huestes digitales a denostar a aquellos que osen a criticarlo.

En un acto desesperado luego de que se le pelara por la puerta grande el ex encargado del Seguro Popular, Leonel Bustos, y con Arturo Bermúdez y César del Ángel con un pie fuera, creó un chat con los periodistas, con esos que lo acusan de que no fluye la información, y también de ahí salió mal.

Deprimido, al otro día, cual quinceañera que recurre a su diario, se lamentó en su Twitter por no ser monedita de oro y anunció que a partir de ahora vivirá para él y no para los demás.  Mientras las ejecuciones siguen a la orden del día y no se ven avances.

Dicen que para ser hay que parecer.   A mí en lo personal no me importaría que el Fiscal fuera por la calle como caja fuerte o en frac, siempre y cuando diera resultados; no lo quiero ver enfrascado en Facebook, Twitter y Wattsapp, Veracruz lo necesita resolviendo este Talón de Aquiles que hoy enfrentamos: la inseguridad. Si Del Ángel o Bermudez salen del penal, Winckler será el primero en salir del gabinete. Ya se verá.

@YamiriRodríguez

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