Yamiri Rodríguez Madrid
En la primera
quincena de febrero debe renovarse la dirigencia estatal del Partido del
Trabajo. Sin embargo, aunque había militantes como pepita en comal esperando
suceder en el cargo a Vicente Aguilar Aguilar, todo parece indicar que no habrá
movimiento alguno. Todo tiene una lógica.
Alberto Anaya
Gutiérrez, de 79 años de edad, es dirigente a perpetuidad de dicha fuerza
política desde 1990; sí, desde hace 36 años; eso le ha permitido imponerse en
diversos cargos: 3 veces Senador, aunque vaya usted a saber cuál ha sido su
contribución al país. También ha sido cuatro veces diputado federal (91, 97,
2015 y 2024) y eso que viene emanado del Partido Mexicano Socialista.
Aguilar Aguilar
es coordinador de la Comisión Ejecutiva Estatal de Veracruz desde 2017. Antes
que él estuvo Arturo Pérez Pérez, desde 2008, aunque terminó expulsado y perdió
el registro. Y obviamente, en esta lista de dirigentes enquistados también está
Ezequiel Flores Rodríguez, hasta que lo desconocieron como dirigente en 2006 y
entró en un pleito legal. Esa ha sido la mística del partido.
Por eso que
Vicente Aguilar quiera seguir en el cargo por otro rato más a nadie
extraña. Su líder nacional no puede criticar
el hecho, porque él ha puesto el ejemplo.
Dicen los petistas que tan hecho está el tamal, que las carteras están
repartidas. Vicente Aguilar sigue al
frente, mientras que Ramón Díaz mantiene el control financiero. Al diputado federal
Adrián González Naveda, que estaba como cuchillito de palo que quería la
dirigencia, lo van a entretener con la cartera electoral y la promesa de
reelección en la diputación federal, para de ahí brincar a la presidencia
municipal de Coatepec en el 2030. A ver
si se lo cumplen.
Por eso salió
muy sacalepunta el profe Ramón Díaz a decir que no habrá alianza en el 27 con
Morena, sin cuidar las formas, pues esa sería una decisión que en dado caso haría
la nueva dirigencia que estaría por entrar, pero como le digo que el tamal ya
está hecho, de una vez lanzó la bomba.
También es
cierto que con el mismo petate del muerto salió Arturo Pérez Pérez a ensalzar
que con el PT no se juega, que se les respeta. Y sumándose a la cargada de que
les quieren “robar” presidentes municipales, no reflexiona que el PT está
secuestrado por una camarilla, donde ningún otro militante tiene juego más que
los mismos que llegaron en el 17.
Al final, como
en las cartas, veremos si es bluff o en verdad pueden sacar ellos solos
varias curules en la del 2027. Ya se verá. Haga sus apuestas, pero la tendencia, es la
misma.
@YamiriRodriguez
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