Yamiri Rodríguez Madrid
Los que se
dedican a la política no terminan de entender que son personas públicas y que,
como tales, están siempre bajo el escrutinio de sus oponentes, pero también de
una ciudadanía más informada. A eso súmele que hay una casi obsesión por
publicar todo lo que dicen, hacen, usan, comen, en muchas de las ocasiones, sin
trascendencia social alguna, pero se deslumbran en ese mundo de las redes
sociales y se sienten influencers, ídolos.
Esas nuevas prácticas
les traen muchos problemas de los cuales luego no saben cómo salir, pero
tampoco aprenden de los errores de otros.
El año pasado vimos la tunda mediática y en redes que se llevó el
minatitleco Sergio Gutiérrez Luna y su esposa, la también diputada, Dato
Protegido, por los costos de su ropa y accesorios y aún así, muchos políticos
siguen exhibiendo que ellos tienen y pueden.
El problema es
que, si se suman a un partido, cuyo lema es la “austeridad republicana”, no
pueden ser ostentosos con mollejas en las muñecas que son impagables para la
mayoría de los mexicanos. Y no, no es envidia, es incongruencia. Lo anterior
viene a colación por el ex precandidato de Morena a la presidencia municipal de
Alvarado, Guillermo Herrera Jr., quien después de que le sacaron que usa un
reloj de 9.5 millones, grabó un video en una farmacia pidiendo todo el Treda
que tuvieran para los 300 mil que les dio diarrea su reloj.
Lo hecho por el
neopolítico, no solo no es un chiste, sino que es delicado para el partido que
le permitió utilizar su chaleco con las siglas para recorrer el municipio de
Alvarado intentando sumar simpatías -que evidentemente no juntó-, pues proyecta
que lejos de formar y reclutar nuevos cuadros preparados, con cercanía,
sensibilidad política, le da cabida a personajes frívolos.
Para él, que
está empezando en esto de la política, ponerse la etiqueta de banal, hueco,
soberbio, no le ayuda en nada. Ponerse de pechito para que lo tundan, tampoco
es estrategia para crecer en conocimiento, por lo que exhibir lo que tiene
-relojes, coches, ropa, viajes-, no le da atributo alguno para la política. Si el
hijo, ya bastante crecidito, del notario y de la exmagistrada del Poder Judicial del Estado quiere seguir
siendo socialité e influencer, que siga entonces por el mismo camino.
Pero como dicen,
la culpa no es del chamaco, sino de quien le dio chance de ser precandidato,
habiendo tantos jóvenes que sí se toman en serio eso de gastar suela, escuchar
a la gente e intentar hacer un cambio, aunque sea solo en su comunidad…
@YamiriRodriguez
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